Ocho apellidos marroquís y otros estereotipos en el cine
El estreno de la película “Ocho apellidos marroquís” en las salas de cine españolas sacaba a relucir, una vez más, el Marruecos más estereotipado. La película, que seguía la saga de sus antecesoras “Ocho apellidos vascos” y “Ocho apellidos catalanes”, se convirtió en el primer fin de semana de exhibición en el segundo mejor estreno español de 2023, lo que la catapultaba como una de las películas españolas más taquilleras del año.
Dirigida por Álvaro Fernández Armero, con guion de Daniel Castro, en el reparto se encuentran actores tan conocidos como Julián López, Michelle Jenner, María Ramos o Elena Irureta. Su acción, como no podía ser de otro modo, se centra en Marruecos.
La historia cuenta lo que sucede cuando una familia de clase alta se marcha a Marruecos para cumplir la última voluntad del padre fallecido. Allí descubren su secreto mejor guardado: la existencia de una hija marroquí, nacida en Essaouira, de la que nadie conocía su existencia. Y mientras tratan de asimilar la noticia, van descubriendo una cultura nueva y dejando atrás sus prejuicios.
El enfoque en tono de humor de la película, centrada en derribar el racismo a través de una ridiculización del patriotismo egoísta que mira por encima del hombro a quien tiene la piel más oscura, no es suficiente para acallar las críticas que ha levantado la película por su visión paternalista.
Colonialismo paternalista
Tras el estreno del film, la actriz Hajar Brown protagonizó una de las críticas mejor argumentadas al considerar que la película le había parecido “poco acertada” por su “falta de tacto y su nulo conocimiento de la cultura árabe”. De igual manera, las críticas hacia el film se centran en que no se aprovechan los escenarios y los personajes para reflejar la realidad de un país tan diverso y rico culturalmente.
Según avanza la película, aparece como telón de fondo la imagen del país musulmán que continúa cimentando los prejuicios, para llegar a lo que los críticos consideran como “colonialismo paternalista”, cuando los personajes occidentales se dan cuenta que los marroquíes “son tan majos como nosotros”.
Además, otro de los aspectos más criticados tiene que ver con la ausencia de nombres marroquíes entre los profesionales que hacen posible el film. Actores de reparto secundarios, como Ayoub el Hilali, Hamza Zaidi o Abdelatif Hwidar, ni siquiera aparecen en el cartel publicitario. En cuanto a la protagonista marroquí, interpretada por la actriz sevillana María Ramos Mouhoub, se ha eliminado su segundo apellido.
Por otra parte, se echa de menos que no se haya contado con profesionales técnicos marroquíes para formar parte de departamentos como producción, dirección o fotografía, algo que podría haber sido viable dado que parte de la película ha sido rodada en Marruecos.
“Nos reímos del racismo grotesco sin admitir el cotidiano”, apunta una de las críticas, mientras que ciertas voces en redes sociales reclaman que se pueda mostrar el Marruecos más real, que trascienda de la medina de Marrakech y las playas de Tánger.
Un historial de estereotipos
En la historia del cine y las series españolas, Marruecos ha estado presente en numerosas ocasiones, como no podía ser de otra manera dada su cercanía y la relación que siempre han tenido ambos países.
En cualquier caso, en los últimos tiempos se ha detectado que la sociedad ha ido evolucionando, ofreciendo un esfuerzo por resaltar la imagen más positiva de la población árabe y musulmana. Algo está empezando a cambiar desde el tiempo en que los personajes marroquíes eran un tanto planos y poco trabajados, perdiendo así la oportunidad de profundizar en el carácter de los marroquíes.
Hoy en día, los protagonistas de los films y las series comienzan a ofrecer una cara algo más compleja y trabajada. Y son los mismos actores marroquíes los que actúan como consejeros y contribuyen a cambiar cosas inexactas del guion porque, por desconocimiento, no se corresponden con la realidad de la cultura y la religión musulmana, tal y como confesaba Hamza Zaidi, uno de los actores de “Ocho apellidos marroquís”.
También hay actores y actrices de orígenes marroquíes a los que no les falta el trabajo, como es el caso de Mina El Hammani, cuyos padres, originarios de Marruecos, han visto con orgullo cómo su hija iba encadenando trabajos en la ficción española, desde “El Príncipe” a la serie “Servir y Proteger”, pasando por la fama mundial que le ha dado formar parte de la serie “Élite”, donde interpreta el papel de Nadia, una chica de origen árabe.
Mina, que tuvo la oportunidad de profundizar en un personaje de gran complejidad, señala que no le da miedo sentirse encasillada. “Al final, todos contamos las mismas historias con nuestros personajes. Solo hay que dar cabida a personas con orígenes distintos en las narrativas. Alguien de Marruecos puede hacer de médico en una serie española”, afirma.
En cualquier caso, lo cierto es que en España no se presta visibilidad a la realidad de una sociedad que cuenta con más de un 13% de población inmigrante, mientras que los personajes racializados apenas ocupan el 7% de los papeles que ofrece la industria. Para muchas personas, el cine, como medio de masas, no debe obviar el papel que debe tener en la conciencia colectiva.
Películas como “Ocho apellidos marroquís” estereotipan a sus personajes y el entorno, como ha sucedido repetidamente en muchas películas españolas. Y aunque poco a poco la situación va cambiando, aún queda camino por recorrer hasta conseguir que actores y actrices procedentes de países árabes tengan su papel en la industria y no se asocien en los filmes al lado más marginal de la sociedad, ofreciendo un paternalismo que está lejos de combatir el racismo de nuestra realidad cotidiana.







