El legado amazigh que conecta Marruecos con Canarias
Canarias y Marruecos comparten un profundo vínculo que les conecta en una historia común. Es el legado de los amazigh, el pueblo milenario que ha dejado su huella tanto en territorio marroquí como en las islas, marcada por sus antiguos habitantes, los guanches. Un pasado compartido que les une y les conecta para siempre.
Hablar de los amazigh es sumergirse en una historia que se remonta miles de años, cuando habitaban el norte de África. Conocidos como “los hombres libres”, los amazigh son uno de los pilares sobre los que se asienta la identidad de Marruecos. Aún hoy, viven dispersos por todo el país, especialmente en las montañas del Atlas y en las regiones del Rif, y durante siglos han logrado mantener intactas sus costumbres, su lengua y su modo de vida, resistiendo a las invasiones de fenicios, romanos, árabes y franceses.
Pilares culturales
El idioma amazigh se ha transmitido de generación en generación. Aunque durante mucho tiempo no fue reconocida su identidad, en 2011 alcanzó el estatus de lengua oficial en Marruecos y hoy se enseña en las escuelas, aparece en señales de tráfico y formar parte del orgullo cultural de Marruecos. Pero el legado amazigh va mucho más allá que una lengua ancestral. Es un estilo de vida profundamente conectado con la tierra y la naturaleza, que aún hoy presenta vestigios en forma de tradiciones como el ahwach y el ahidous, bailes y cantos que tienen su lugar en las aldeas del Atlas como símbolo de una identidad comunitaria que ha sobrevivido a lo largo de los siglos.
La influencia amazigh, además, ha trascendido fronteras. Cruzando el Atlántico, en Canarias, los primeros habitantes de las islas también compartían este legado común. Los guanches, antiguos pobladores de las islas, fueron descendientes directos de los amazigh del norte de África. ¿Cómo llegaron allí? Esa es una de las preguntas que aún intentan responder historiadores y arqueólogos, sin llegar a ponerse de acuerdo en sus teorías.
Un viaje épico de Marruecos a Canarias
El origen de los guanches, los primeros habitantes de Canarias, está íntimamente ligado al norte de África. Los investigadores coinciden en que los guanches eran de origen amazigh, pero la forma en que llegaron a las islas sigue siendo un aspecto controvertido. ¿Fueron llevados por comerciantes fenicios o como esclavos de los romanos? ¿Navegaron ellos mismos, aprovechando las corrientes oceánicas? Aunque no se puede responder con certeza absoluta esta cuestión, lo que sabemos es que, alrededor del primer milenio a.C., llegaron a las islas grupos amazigh y allí, en pleno aislamiento insular, floreció una versión particular de su cultura.
En Canarias, los amazigh encontraron un entorno volcánico único: imponentes montañas, tierras fértiles y una gran biodiversidad. Aislados del resto del mundo durante siglos, los guanches desarrollaron una sociedad basada en la agricultura, la ganadería y la adoración a las fuerzas de la naturaleza, prácticas que compartían con los amazigh del continente africano.
Los arqueólogos han encontrado pruebas de que a los guanches y los amazigh del norte de África les unían aspectos comunes, como las técnicas de pastoreo, el uso de la cerámica y las costumbres funerarias. De hecho, las momias guanches, hoy preservadas en varios museos de Canarias, nos muestran cómo estos antiguos pobladores mantenían una visión de la muerte similar a la de sus antepasados africanos.
Los guanches veneraban al sol y a la luna, creían en espíritus y dioses como Magec, el dios del sol. Como los amazigh africanos, su vida estaba llena de ritos y costumbres que los mantenían en sintonía con su entorno natural.
El choque de dos mundos
La historia de los guanches, al igual que la de los amazigh en el continente, también está marcada por la resistencia. Cuando los europeos llegaron a las islas en el siglo XV, encontraron un pueblo fuerte y arraigado en sus costumbres. Los guanches lucharon contra los invasores, pero no pudieron evitar ser conquistados. Las enfermedades, la esclavitud y los conflictos acabaron con una gran parte de la población nativa.
El legado de la cultura guanche, sin embargo, no desapareció del todo. Hoy en día, Canarias aún conserva numerosos vestigios de esta antigua civilización. Muchos topónimos canarios, como Tenerife, Teno y Tamarán (el nombre guanche de Gran Canaria) tienen origen amazigh. Además, algunos estudios han identificado en el dialecto canario moderno palabras que provienen del amazigh. Y aunque ya no se hable la lengua guanche original, estas huellas nos recuerdan el vínculo que une a Canarias con Marruecos.
El renacimiento amazigh en Marruecos y Canarias
La cultura amazigh ha vivido un renacimiento en las últimas décadas en Marruecos. El reconocimiento del amazigh como lengua oficial en 2011 fue un paso crucial para dar visibilidad a una parte esencial de la identidad del país. Hoy, el Instituto Real de la Cultura Amazigh promueve la preservación de esta herencia, y festividades tradicionales como el Yennayer, el año nuevo amazigh, se celebran a nivel nacional. Y en algunas aldeas del Atlas y del Rif, las costumbres siguen vivas, desde las danzas tradicionales hasta la artesanía, que siguen alimentándose de un pasado ancestral.
Por su parte, en Canarias, el interés por el pasado guanche también ha aumentado significativamente con el paso de los años. Museos, investigaciones arqueológicas y movimientos culturales han contribuido a reivindicar la herencia africana de las islas. Los nombres de determinados lugares, las costumbres y tradiciones, e incluso técnicas agrícolas de los antiguos guanches están siendo reinterpretados bajo una nueva visión, poniendo en valor las conexiones con los amazigh de Marruecos.
Una prueba más del interés que despierta el pasado amazigh que une Canarias y Marruecos es el recorrido que eligió Ruta Inti para desarrollar la décima edición de su programa social, cultural, formativo y de aventura con más de 130 jóvenes internacionales. Bajo el nombre de “Huellas en la arena”, los expedicionarios se adentraron en Marruecos y Canarias para descubrir el pasado amazigh de ambos territorios.
Durante su estancia, los jóvenes pudieron adentrarse en poblaciones amazigh del Alto Atlas, como Aremd, Tamgaist o Tizi Oussem, para vivir en primera persona las costumbres de la población amazigh, donde incluso pudieron vivir la celebración de una boda en las montañas, según el rito tradicional local.
Enseñanzas en primera persona con estancias en Fez y Marrakech, que posteriormente terminaron de completarse con recorridos en La Palma y Tenerife, para experimentar que el legado amazigh ha sido capaz de traspasar fronteras, manteniéndose hoy más vivo que nunca.
Dos mundos, un solo origen
En las cumbres del Atlas y en los antiguos senderos canarios aún se escucha el eco de un pueblo que ha sido símbolo de resistencia y libertad. Los amazigh han dejado un legado imborrable que sigue vivo en las lenguas, las costumbres y los paisajes de ambos lugares.
Al pasear por los mercados de Marruecos o contemplar los imponentes volcanes de Canarias, es difícil no pensar en ese lazo ancestral que une ambos territorios. La historia de los amazigh no es solo un capítulo más del pasado. Es una herencia compartida que sigue siendo clave para entender la identidad de dos mundos que hoy parecen más cercanos que nunca. Así, mientras Marruecos continúa su renacimiento bereber y Canarias redescubre su pasado guanche con la intención de preservarlo, queda claro que el legado amazigh aún persiste, resonando a través del tiempo y el espacio, con el nexo común del peso de la historia.







