The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam: un oasis de lujo
El hotel The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam está situado en Rabat, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 2012. Se trata del primer hotel de la cadena en Marruecos y es un auténtico oasis de lujo en la que es considerada capital cultural del país.
Si hay dos aspectos que definen a este espectacular palacio es lujo y naturaleza. El establecimiento está situado en la destacada urbanización de Souissi, uno de los barrios más ricos de Rabat, y es uno de los alojamientos más grandes de la ciudad. Su espectacular diseño arquitectónico y decorativo, unido al hecho de estar rodeado de la naturaleza más exuberante, hace que sea considerado el más lujoso remanso de paz de Rabat.
Una decoración entre la exclusividad y la tradición
La cuidada decoración del hotel The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam sorprende desde el mismo momento en que se atraviesa el umbral de entrada. El edificio es un majestuoso palacio forrado de mármol, donde la artesanía local también adquiere protagonismo.
El pasillo de entrada recibe al visitante con suelos y columnas de travertino que conducen al vestíbulo, adornado con magníficos bosáis y dominado por una impresionante lámpara de araña de estilo rococó, dispuesta en una cúpula de 12 metros de altura, con patronales florales y geométricos en tonalidades rojas, doradas y verdes.
El alto techo muestra un trabajo artesanal exquisito con bonitas muqarnas, un elemento arquitectónico árabe-andalusí propio de la época almorávide. Y con el lujo de una elegancia atemporal, las paredes de yeso están decoradas con motivos geométricos que en manos de los artesanos locales se convierten en auténticas obras de arte. Los frescos, con motivos florales y geométricos, cuentan leyendas de Marruecos, para que no olvidamos en ningún momento el lugar en el que nos encontramos.
Todo está pensado al detalle y tiene su porqué, desde las alfombras a los jarrones, pasando por los cuadros de paisajes y con escenas moriscas, los muebles de maderas nobles, los textiles y los enormes ventanales que inundan de luz natural cada estancia. La decoración, que oscila entre el exotismo de la herencia hispano-morisca y la opulencia, hacen del alojamiento el lugar perfecto para desconectar y dejarse envolver por una experiencia única, bajo el compromiso por el servicio personalizado y la atención a los detalles que forman parte del ADN de la cadena.

Un entorno natural privilegiado
A solo 25 minutos en coche del aeropuerto Rabat Sale y a unos minutos del centro histórico de Rabat, el hotel, que es el establecimiento Ritz-Carlton número 100 a nivel mundial, se encuentra rodeado de naturaleza.
El alojamiento está inmerso en más de 440 hectáreas de jardines y bosques de robles. A pocos metros, el Royal Golf Dar Es Salam, diseñado por Robert Trent Jones, ofrece a los visitantes tres campos de golf con 45 hoyos distribuidos entre la vegetación. No es de extrañar que el campo Red Course organice cada año el Hassan II Trophy, de la gira europea de la PGA.
Además, las instalaciones del hotel permiten pasear por preciosos jardines de estilo andaluz, con relajantes fuentes adornadas con mosaicos de patrones geométricos, invitando a la contemplación y el relax.
A menos de dos kilómetros, los interesados pueden encontrar el Royal Equestrian Club, donde se ofrecen clases y paseos para jinetes de todos los niveles, incluidos ponis para niños, en un entorno natural único. Y si alguien prefiere realizar deportes acuáticos puede practicarlos en el río Bouregreg y los más de 60 kilómetros de costa atlántica, que permiten navegar, surfear, realizar jet sky, atreverse con el remo o montar en moto acuática.
Lujosas suites con cuidados detalles
El hotel tiene 100 habitaciones y 17 suites con balcón y terraza privada, y vistas a la piscina y los jardines. Destaca la Suite Real, de 180 metros cuadrados, que combina el estilo barroco con la decoración típicamente marroquí. Además de comedor y sala de estar independientes, y una fabulosa área de trabajo, esta estancia incluye una amplísima terraza de 400 metros cuadrados con piscina privada, para una mayor privacidad. La intimidad que ofrece esta suite hace que algunas familias reales ya la hayan elegido para su descanso.
Todas las habitaciones, repartidas en nueve categorías, son espaciosas y luminosas, y están dotadas de la más moderna tecnología, para hacer más cómoda la experiencia a los huéspedes. Sin embargo, en su apuesta por la tradición artesanal, los cabeceros de las camas están adornados con gebs y en todas las habitaciones se pueden encontrar muebles de estilo barroco, grandes espejos y baños de mármol.
Las tonalidades cálidas otorgan a las habitaciones y suites un aire de elegancia atemporal, que nunca pasa de moda, pero consigue un ambiente cálido y acogedor. Sin duda uno de los grandes lujos es asomarse y contemplar la naturaleza que rodea el hotel, un auténtico espectáculo especialmente al amanecer y al atardecer.

Restaurantes de amplia oferta gastronómica
La experiencia gastronómica que ofrece The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam combina los sabores locales con los más internacionales, por lo que el visitante puede disfrutar tanto de tradicionales platos marroquíes hasta una innovadora gastronomía fusión.
Todos los espacios culinarios del hotel han sido concebidos para transmitir la hospitalidad genuina de Marruecos, aunque cada uno de los restaurantes y bares tiene una personalidad única. Quien guste de la comida mediterránea puede decantarse por la Mediterranean Brasserie, que ofrece excepcionales desayunos, pasta fresca, mariscos y pescados, o ensaladas gourmet. Siempre con ingredientes locales de la máxima calidad para disfrutar de la experiencia en mesas repartidas en el jardín.
Por su parte, The Lobby Lounge tiene comida internacional, con un menú que incluye sándwiches y bebidas personalizadas, aunque también ensaladas, platos dulces y cócteles. A media tarde, nada mejor que tomar un té de inspiración británica o marroquí. Y a la caída del sol, una copa de champán.
Palapa, situado junto a la zona de la piscina, ofrece ambientación tropical y la frescura de la cocina panamericana. Se trata de una cabaña con techo de paja y es una opción ideal al mediodía, ya que en este espacio se pueden encontrar ceviches, aperitivos ligeros, tacos, aguas infusionadas con frutas y refrescantes cócteles.
Por último, Blind Tiger, con una suave iluminación, es un local inspirado en la ley seca de los años 20, donde se puede elegir entre una amplia selección internacional de licores premium y vinos, acompañados por sándwiches, ensaladas, sopas o exquisitos postres. Las paredes negras con detalles dorados, y la increíble lámpara de araña suspendida sobre la barra, terminan de conforman un ambiente que permite disfrutar al máximo de la experiencia gastronómica.
Unas instalaciones que invitan al descanso
La piscina del alojamiento, de enormes dimensiones, es un oasis donde disfrutar de la tranquilidad durante el día y un punto de encuentro para socializar a la caída del sol. Su cuidado diseño, con brillantes mosaicos que reflejan la luz del sol y rodeada de tumbonas, constituye un espacio que rezuma tranquilidad.
Pero, además, el hotel también dispone de la piscina interior climatizada del spa, que cuenta con un techo de cristal y un tragaluz que inunda de luz natural el espacio, inspirado en los baños romanos y adornado con columnas estriadas con detalles dorados y porcelánicos.
El spa, donde no tampoco falta el mármol y la madera, es un lugar perfecto para disfrutar de tratamientos tradicionales marroquíes, donde los aromas juegan un papel esencial en una experiencia orientada al bienestar, la relajación y la regeneración de la piel, que lucirá más radiante que nunca. Solo hay que elegir entre los diferentes programas que restauran cuerpo y mente, como exfoliación corporal, masajes individuales y en pareja, saunas, baño turco, o tratamientos de belleza facial y corporal con la firma cosmética de lujo marocMaroc.
Si quieres relajarte después de una intensa jornada de turismo puedes escoger un tratamiento orientado a aliviar la acumulación de tensión muscular en cuello, hombros y espalda. Y si lo que buscas es llenarte de energía puedes acudir al lujoso gimnasio. La sala de fitness, dotada de máquinas con la más avanzada tecnología, es perfecta para entrenamiento cardiovascular y de fuerza.

Bodas, eventos y reuniones privadas
Las instalaciones del hotel también cuentan con espacios pensados para reuniones y eventos privados y exclusivos. Destaca el Gran Salón de Baile, que con una magnífica luz natural y vistas a los jardines, puede acoger hasta a 400 invitados.
En total, The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam cuenta con 2.200 metros cuadrados de espacios exteriores y 454 metros cuadrados de interiores distribuidos en tres salas para reuniones, conferencias y celebraciones privadas.
Estos espacios privados permiten celebrar bodas de ensueño y son muchas las personas que hacen las celebraciones aprovechando los fines de semana. No importa los ritos religiosos que se deseen seguir o la originalidad deseada para la celebración. La experiencia puede englobar, además, despedidas de soltero, sorpresas a la futura novia, o posibilidad de probar el menú previamente a la celebración, entre otras opciones.
A un paso de lugares emblemáticos de Rabat
Otra de las ventajas del hotel es su ubicación estratégica, a un paso de lugares emblemáticos de la ciudad, como el Museo Mohammed VI de arte moderno y contemporáneo, que alberga las obras de más de 200 artistas marroquíes, entre ellos Hassan Hajjaj y Ahmed Yacoubi.
En un radio de menos de 15 kilómetros también encontramos la Biblioteca Nacional del Reino de Marruecos, con más de 340.000 libros y 60.000 manuscritos; el Museo Arqueológico de Rabat, donde contemplar piezas como “Perro de Volubilis” y “Joven con corona de hiedra”, de la civilización romana; la kasbah de los Udayas, una fortaleza azul del siglo XII; o la necrópolis de Chellah, un lugar emblemático para las civilizaciones fenicias, romanas, almohades y meriníes.
Otros lugares que visitar son la Torre de Hassan, que estaba destinada a ser el minarete más alto del mundo, aunque finalmente quedó a una altura de 43 metros, y el Mausoleo de Mohamed V, una obra maestra de la arquitectura alauí que alberga la tumba del rey y de dos de sus hijos.
Para realizar compras, se puede acudir al Centro Arribat, al Mega Mall o a Ryad Square, o bien a la Rue Des Consuls, un callejón en el corazón de la medina donde se pueden encontrar algunas de las mejores alfombras tradicionales de Rabat, así como piezas de la artesanía tradicional de Marruecos.
The Ritz-Carlton Rabat, Dar Es Salam está diseñado siguiendo la estela de la diversidad y el contraste que caracteriza a una ciudad como Rabat, donde la mezcla de lo antiguo y lo moderno, y las influencias hispano-moriscas y europeas le confieren una personalidad única. Un oasis de paz rodeado de naturaleza y preparado para ofrecer la más extraordinaria gastronomía en medio de un universo de detalles que encierran lujo y opulencia, pero también el secreto de las tradiciones artesanales de Marruecos. Y todo ello pensado con el único fin de que el visitante pueda disfrutar de una experiencia de alojamiento única.







