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Descubre nuestros viajes a Rabat, la capital de Marruecos donde la tradición y la modernidad conviven junto al océano Atlántico. Te proponemos circuitos que enlazan Rabat con otros destinos clave como Casablanca, Fez o Marrakech.
Elige la opción que mejor se adapte a tu ritmo y explora su kasbah, su medina y sus amplias avenidas.
Nos adaptamos a ti.
.Mientras que en otras ciudades marroquíes la medina es el principal espacio para perderse, en Rabat ese papel lo asume la kasbah de los Oudayas, una fortaleza histórica de callejuelas blancas con vistas al río Bouregreg y al océano Atlántico. Otros puntos de interés son el Mausoleo de Mohamed V, elegante complejo funerario; la Torre Hassan, símbolo inacabado de la ciudad; la Necrópolis de Chellah, recinto arqueológico cargado de historia; y el Palacio Real, centro de la vida institucional.
Con un día completo es suficiente para ver lo imprescindible, si bien se recomiendan dos días para recorrer la ciudad en profundidad.
Alojarse en un riad dentro de la medina es la opción más recomendable para disfrutar de una experiencia más auténtica y estar cerca de los principales puntos de interés. Conviene, eso sí, buscar uno próximo a la Kasbah de los Oudayas, ya que desde allí es más fácil orientarse.
Al tener un clima muy similar todo el año, gracias a una situación costera, no existe una estación especialmente recomendable para visitarla.
Gracias a que no es uno de los destinos más demandados y a que cuenta con una variada oferta de alojamientos, normalmente basta con reservar con una o dos semanas de antelación. Sin embargo, durante festivos importantes, como Navidad o Semana Santa, es recomendable hacerlo con al menos un par de meses de margen.
Si dispones de más tiempo, algunos de los lugares más recomendables para visitar cerca de Rabat son Salé, la ciudad vecina situada justo al otro lado del río Bou Regreg; Fez, también ciudad imperial como Rabat y capital religiosa del país; Meknes, otra de las ciudades imperiales que a menudo pasa injustamente desapercibida; y Casablanca, la gran metrópolis económica de Marruecos.
Rabat es un destino muy adecuado para viajar con niños. Es fácil orientarse tanto en la Kasbah de los Oudayas como en la medina, y suele haber menos turismo que en otras ciudades, lo que permite moverse con mucha comodidad. La presencia de vendedores ambulantes o “buscavidas” (personas que ofrecen de forma informal servicios o productos en la calle) es muy poco habitual, por lo que prácticamente no interfiere en la visita. Además, cuenta con un paseo marítimo muy agradable para familias, con actividades infantiles, amplias zonas de esparcimiento y numerosos lugares donde comer.
Casablanca es, junto con Rabat, una de las grandes ciudades de la costa atlántica, pero con un carácter más industrial. Destaca por su arquitectura contemporánea y su papel como motor económico del país.
Marrakech es diametralmente opuesta a Rabat: frente al paisaje urbano ordenado y el ambiente tranquilo de Rabat, Marrakech destaca por su medina vibrante y una vida callejera mucho más intensa.
Tánger comparte con Rabat su ubicación estratégica en la costa, pero tiene un carácter más cosmopolita, destacando por su mezcla cultural entre Europa y África y su ambiente portuario relajado.
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