UM6P, el Silicon Valley agrotecnológico de África
En la localidad marroquí de Benguerir se levanta la Universidad Politécnica Mohamed VI (UM6P), convertida en el Silicon Valley agrotecnológico de África. Inaugurada en 2017 por el rey Mohamed VI, está financiada por la fundación de la mayor empresa pública marroquí, la OCP (Oficina Jerifiana de Fosfatos).
El campus de la UM6P, a una hora en coche de Marrakech y dos horas de Casablanca, abarca 80 hectáreas y es una auténtica ciudad tecnológica en la que tienen un papel protagonista los laboratorios de investigación. ¿El secreto de su éxito? La proximidad entre el mundo académico y el empresarial, lo que da lugar a un hub de investigación que ofrece una formación de altísimo nivel y una clara apuesta por la innovación.

Con la mirada puesta en la agrotecnología
La universidad nació con el objetivo de crear una infraestructura de vanguardia que diera lugar al mayor proyecto de investigación y emprendimiento de África, siempre bajo el compromiso de situar a Marruecos en el centro del impulso del continente africano. Un esfuerzo común dirigido hacia el desarrollo sostenible como catalizador del espíritu innovador que recorre el continente africano y se exporta al mundo.
Este Silicon Valley Africano está centrado, principalmente, en la agrotecnología. Muy cerca de las instalaciones académicas, que abarcan construcciones de tonalidades ocre como la tierra semidesértica de esta zona, se encuentra una mina de la OCP dedicada a la extracción de los fosfatos, un aspecto especialmente relevante teniendo en cuenta que Marruecos posee cerca del 70% de la reserva de fosfatos, un mineral esencial en la producción de fertilizantes para la agricultura.
Este es el motivo por el que la OCP ya ha invertido varios miles de millones de euros como primer paso para convertir a la universidad en referencia en el campo de la agricultura en el continente africano, reorientando la estrategia para procesar el fosfato en Marruecos y depender menos de las exportaciones.
Sin embargo, los objetivos científicos sobre los que se trabaja son múltiples, desde conocer mejor el suelo marroquí a crear un modelo de revisión meteorológico africano, sin olvidar todo aquello que tenga que ver con el desarrollo científico. Grandes retos que las start-ups han comenzado a hacer suyos, convirtiéndose así en el germen del Silicon Valley marroquí.
Estudiantes de élite
Desde su creación, la UM6P no ha dejado de publicar artículos científicos, aumentándolos exponencialmente cada año. Ocho de cada diez estudiantes que reciben ayudas para poder estudiar en este lugar tienen todos los gastos pagados, incluyendo alojamiento y comida. Además, la universidad apuesta por la internacionalización y aspira a llegar a un 20% de alumnos internacionales el próximo año. Hasta ahora, la mayoría llegan de Nigeria, Senegal y Benín, uniéndose a las más de 30 nacionalidades diferentes que se dan cita en las aulas.
Los estudiantes, un 60% mujeres y 40% hombres, se preparan cada día para convertirse en esa élite africana que impulsará la innovación. Seis de cada diez alumnos reciben una beca completa y el 20% parcial, mientras que el 20% restante paga una matrícula anual que oscila entre los 8.000 y los 12.000 euros anuales.
Para 2030, este campus que alberga oficinas, teatros, laboratorios, hoteles, restaurantes e instalaciones deportivas pretende albergar más de 30.000 estudiantes, docentes y profesionales de las start-ups relacionadas con campos como la agricultura, la minería, las renovables o la informática, que en su gran mayoría vendrán acompañados por sus familias. Aunque la fuga de cerebros con destino a Europa es una amenaza que no se descarta, lo cierto es que, en este campus, el objetivo común es impulsar al continente africano.

Un espíritu innovador que traspasa fronteras
El Grupo OPC, como impulsor de este Silicon Valley marroquí declarado de “interés público”, no se quiere limitar al campus de la UM6P. Por ello ha invertido también en los campus de Rabat y Casablanca, y se ha asociado con otras 12 universidades públicas del país.
Además, se han establecido proyectos de colaboración con diferentes universidades internacionales, como la Escuela Politécnica Federal de Lausana, y alianzas con prestigiosas instituciones estadounidenses, canadienses, brasileñas, británicas, francesas, suizas y españolas.
Si el Silicon Valley californiano se terminó de construir en unos 30 años, la UM6P intenta acortar este tiempo. A su favor está el hecho de que la universidad africana es socia de Plug and Play, uno de los fondos de inversión de Silicon Valley que incubó los comienzos de Google, por lo que puede nutrirse, sobre todo, de su experiencia. De hecho, la UM6P ya ha creado un fondo de inversión en el propio Silicon Valley californiano, con la compra de participaciones en diferentes empresas emergentes, con el fin de incorporar las más innovadoras tecnologías al campus universitario en un futuro.
Una apuesta por el desarrollo sostenible
Con la mirada puesta en la energía fotovoltaica y el desarrollo sostenible, el campus incluye el Centro Africano de Supercomputación, que tiene en marcha la supercomputadora Toubkal, considerada como la más potente y ecológica de África, ya que funciona principalmente con agua reciclada y energía verde.
También hay en marcha una granja experimental de seis hectáreas, un parque de energía verde y edificios conformados por los más novedosos materiales de construcción y las más avanzadas soluciones de ahorro de energía. En el Green Energy Park se han instalado paneles solares en forma de flor, con enormes pétalos girando hacia el sol. La electricidad conseguida alimenta los edificios universitarios.
La Oficina Nacional de Ferrocarriles de Marruecos, y la SNCF, la Sociedad Ferroviaria Estatal Francesa, ya se han interesado por las soluciones fotovoltaicas, con el fin de poder implementarlas en estaciones de trenes o en fábricas como la de Renault en Tánger.
Por su parte, la Escuela de Agricultura, Fertilización y Ciencias Ambientales de la UM6P ya agrupa a diferentes entidades de investigación, que trabajan de forma integrada para desarrollar soluciones basadas en un espíritu emprendedor. De momento, se han estudiado las regiones más fértiles del país y se ha puesto en marcha un programa de rehabilitación de tierras explotadas por las minas de fosfato, además de programas específicos relacionados con el agua, la agricultura y el medio ambiente, los recursos naturales y la seguridad alimentaria, y las energías renovables, entre otros ámbitos.

Una auténtica ciudad empresarial
El modelo de enseñanza y de investigación de la universidad está orientado a la experimentación. Ya está en marcha una escuela de gestión industrial, un centro de congresos, un centro de investigación y residencias universitarias que siguen una misma línea de arquitectura sostenible y un modelo de ahorro de energía que demuestra que la eficiencia energética no está reñida con la comodidad. Una apuesta por el espíritu de ciudad verde que ha llevado a convertir este proyecto en el primero en conseguir del sello ambiental internacional Leadership in Energy and Environmental Design (LEED) en Marruecos.
Inspiradas en Fez, Meknes, Rabat y Marrakech, el arquitecto Ricardo Bofill diseñó el campus con calles que se apostan en torno a un eje central, donde circulan estudiantes, docentes y profesionales con patinetes eléctricos o andando, dejando los coches para el perímetro de esta gran ciudad verde. Jardines y calles semicubiertas invitan al diálogo, las sinergias y al networking, promoviendo los intercambios de información que dan sentido a esta comunidad.
Las paredes de color terracota emulan las construcciones del desierto. Nada parece indicar que dentro de los muros de la UM6P se está desarrollando algo grande, que puede marcar el curso de la ciencia en Marruecos y en África. El Silicon Valley de agrotecnología de Marruecos está en marcha y nada parece amenazar su brillante futuro.







