Tamborilero del suhur: el despertador del Ramadán
Uno de los pilares del Ramadán es el periodo de ayuno durante las horas diurnas. Antes de que salga el sol, los marroquíes se despiertan para tomar su desayuno, con la certeza de que serán los últimos alimentos que consumirán hasta que vuelva a romperse el ayuno, al caer el sol.
En los tiempos actuales, cualquier persona puede programar un despertador electrónico o un teléfono móvil para levantarse a la hora deseada, y poder tomar tranquilamente un desayuno calórico que le aporte la energía necesaria para aguantar todo el día. Pero durante siglos, cuando los musulmanes no podían apoyarse en la tecnología, era más complicado vencer al sueño para levantarse antes que el sol.
Tamborilero del suhur
Por esta razón nace la figura del tamborilero del suhur, la persona que con su tambor recorre las calles de los pueblos y ciudades de Marruecos en el Ramadán, recordando a sus vecinos que ha llegado el momento de dejar de dormir para hacer la primera comida del día.
Con el paso del tiempo, la figura del tamborilero del suhur se ha ido perdiendo. Considerado como patrimonio inmaterial y ligado al mes más sagrado para los musulmanes, no dejan de surgir partidarios y detractores de su continuidad. Los que critican a esta figura aluden a que resulta incómoda para algunos vecinos, como los ancianos, los niños y los enfermos. Señalan que hoy en día no es necesario despertarse al son del tambor, lo que pone en entredicho su continuidad.
Sin embargo, los partidarios apuntan a que es una figura ligada al Ramadán, una tradición que debe conservarse, aunque sus servicios no sean tan necesarios como antaño, ya que su presencia forma parte de las costumbres del pueblo marroquí.
Una figura ligada al Islam
Se cree que la figura del tamborilero del suhur surgió en Egipto, en el siglo VII, y que, desde entonces, su labor se ha ido extendiendo por todos los países del mundo islámico, conservando cada uno de ellos su propia identidad.
En países como Egipto o Siria, por ejemplo, la figura del masaharati recorre las calles en el Ramadán tocando el tambor y cantando rimas tradicionales para avisar a los vecinos que ha llegado el momento del suhur. En Yemen, además, toca puerta por puerta y, en ocasiones, se despierta a los vecinos replicando su nombre. Aunque es una figura esencialmente masculina, también hay mujeres que cada madrugada cogen su tambor, lo cuelgan de su cuello y se lanzan a las callejuelas para recordar el momento del suhur.
La labor es voluntaria, pero a cambio, como sucede en Marruecos, los tamborileros reciben una pequeña cantidad de dinero, otorgada por los vecinos del barrio. Y aunque ésta es una profesión que habitualmente pasa de generación en generación, en algunos lugares los jóvenes recurren a este oficio si están pasando por una etapa de dificultades económicas.
En Albania, el lodra es quien despierta a los vecinos con un tambor cilíndrico que tiene dos caras recubiertas con cuero de oveja y de cabra, lo que provoca que el sonido se eleve en dos tonos distintos. Suele ser un miembro de la comunidad musulmana quien ejerce este oficio a cambio de comida, aunque también puede recibir la limosna que le ofrecen voluntariamente los vecinos, ya que no hay que olvidar que el Ramadán es una época donde se ejerce la caridad con el que más lo necesita.
En Damasco, el tamborilero se viste con un traje tradicional formado por una camisa tejida con hilos de seda y unos zapatos de cuero. Sobre su hombro, un pañuelo típico. Y colgado de su cuello un pesado tambor, que exige fuerza física para irlo tocando calle tras calle con un palo de bambú. Además, el tamborilero lleva también una cesta de paja cubierta con una servilleta, donde recoge la comida que le ofrecen sus vecinos.
Costumbres tradicionales
En Marruecos, en ocasiones, es un naffar el que se encarga de despertar al vecindario tocando una trompeta. Entonces, la madre de familia se levanta y prepara un desayuno ligero pero calórico, normalmente a base de nueces, pan, pasta, arroz o frutos secos, antes de despertar a los otros miembros de la familia, quien dan buena cuenta de la comida preparada.
Si el desayuno se ha dejado preparado la noche anterior, algunos vecinos se lo ofrecen al tamborilero, convertido en héroe por un día para los niños del lugar, que salen a los balcones para ver pasar a esta figura, que suele ser recibida con gran alegría, a pesar de ser madrugada. Queda poco para que los rayos del sol asomen y el vecindario se apuran para consumir su último alimento antes del ayuno diurno del Ramadán. Los vecinos pueden utilizar para despertarse su teléfono móvil o un despertador electrónico, pero son muchos los que prefieren salir del sueño con el sonido del tambor recorriendo sus calles. El tamborilero del suhur, que anuncia la conveniencia de comer, es una figura tradicional que forma parte del patrimonio inmaterial de Marruecos. El primer sonido que se escucha antes de comenzar el día. El despertador del Ramadán.







