Series de televisión que triunfan en Marruecos durante el Ramadán
El Ramadán es el mes por excelencia de las series de televisión en Marruecos. Cuando se rompe el ayuno diurno, las familias se reúnen frente a la pantalla para ver las producciones estelares del momento. Dramas, comedias, programas de humor, concursos de cocina o telenovelas en horario de máxima audiencia, con una gran inversión a sus espaldas, son las favoritas de la audiencia.
En 2024, durante el Ramadán, la gran protagonista ha sido “Salah y Fathi”, que se ha convertido en la serie marroquí del momento. Se trata de una comedia con una cuota de audiencia que ha rozado el 30% y que ha llegado acompañada de polémica. Comenzó con un primer episodio que superó los cinco millones de espectadores, unas cifras que ha logrado mantener durante el Ramadán, el mes en el que las telenovelas y los programas de humor que se emiten por las noches hacen récords de audiencia y en el que los sectores más conservadores ponen bajo la lupa todo lo que se emite, lo que genera intensos debates.
En esta ocasión, la polémica de la serie “Salah y Fathi” surgió con el contenido del quinto episodio, emitido en la primera cadena de Marruecos. En dicho episodio, la pareja acude al registro para solicitar un certificado que acredite su residencia, encontrándose con numerosas trabas administrativas. El capítulo termina con un final agridulce y no exento de sarcasmo: finalmente logran salir del registro con el certificado, pero siendo ya una pareja de la tercera edad.
Fue el programa más visto del Ramadán, pero algunos sectores consideraron que atacaba la profesión de los auxiliares de la autoridad “que prestan sus servicios a la sociedad de manera leal y responsable”, según señalaba la Coordinadora de los Auxiliares de la Autoridad en Marruecos.
En el comunicado que la Coordinadora hizo público se destacaba la importancia de respetar a todas las profesionales y profesionales, al tiempo que se hacía un llamamiento a los medios de comunicación para que su contenido de entretenimiento “se rija por el sentido nacional y responsabilidad social”, evitando así que se distorsione la imagen y que se ponga el juicio el valor de ciertos profesionales.
Además, la Coordinadora señalaba la necesidad de fomentar “una producción de contenido que refleje la realidad de manera positiva”, haciendo hincapié en la capacidad de reforzar “el entendimiento y el respeto entre todos los sectores de la sociedad”. En la otra cara de la moneda, en los comentarios del capítulo subido a la plataforma YouTube, numerosas personas agradecen el enfoque del episodio, afirmando que refleja la realidad cotidiana del país.

Otras series de gran impacto
Junto a “Salah y Fathi” la serie “Keninati” ha obtenido también excelentes audiencias, con una cuota de audiencia del 26,8% y casi cinco millones de espectadores, lo que confirma el interés por las series, tanto comedias como dramas. Son las denominadas musalsalat árabes, que adquieren su momento cumbre cuando se rompe el ayuno del Ramadán.
Estas series se ven tanto en Marruecos como en los países en los que la comunidad marroquí está más presente, como en España, gracias a la oportunidad que ofrece Internet. Antiguamente se utilizaban antenas parabólicas o descodificadores piratas, pero ahora las series se pueden descargar directamente de las webs de las propias cadenas o directamente desde las propias plataformas que, como ha sucedido en Occidente, han cambiado la forma en que se consume las producciones audiovisuales.
En el mundo árabe, las plataformas que hacen la competencia a Netflix son Shahid, del emporio de la MBC, o Watch It!, de origen egipcio, que producen los títulos que en muchas ocasiones se colocan entre las mismas vistas por la población. Y así, mientras los más mayores se conectan a las cadenas de televisión oficial como Al Ula, las generaciones más jóvenes, como ocurre en Europa, prefieren consumir series a la carta a través de las plataformas.
En el Ramadán, las cadenas marroquíes Al Ula y M2 concentran más del 64% de la audiencia tras la comida que rompe el ayuno diurno, a pesar de que existen numerosos canales disponibles por satélite sin la barrera lingüística. Y aunque programas como MasterChef en su versión local gustan a la audiencia, esta se decanta por las series.

Las musalsalat árabes
El momento cumbre de las musalsalat son cuando la familia se reúne para ver su serie favorita. Cuando esto sucede en el extranjero, ver la televisión juntos es una forma de reconectar con las raíces marroquíes a través de una pantalla de televisión que les permite vivir durante unos minutos la esencia de sus países de origen.
Algunas de estas series tienen tanto éxito, como la comedia “L’Couple”, que obtuvo una audiencia superior al 13% en el Ramadán de 2013, que hoy en día, más de diez años después, hay personas que todavía buscan escenas de la serie en YouTube para revivirla, al igual que pasa en España con la serie “La que se avecina”.
Algunas de las series, además, son auténticos “culebrones” que permanecen varios años en Antena. Es el caso de “Al Haiba” o “Bab al Hara”, que despertó durante años el interés del mundo árabe, llegando a tener tanta fama y seguidores que incluso estuvo presente como serie subtitulada en Netflix España.
Pero el Ramadán es, además, uno de los momentos del año en el que se estrenan o se reponen series de carácter histórico, como “Musa”, protagonizada por Mohamed Ramadán, un actor de éxito que levanta suspiros tanto en su faceta de actor como la de cantante, con más de 20 millones de seguidores en Instagram.
Al saber que el Ramadán es el momento de oro de las series, las hay que incluso se estrenan en esta fecha con 30 capítulos, pensados para ser visionados en cada uno de los 30 días que dura el Ramadán. Es el caso de la serie egipcia “Ikhtiyar”, un drama que describe la matanza de las fuerzas de seguridad egipcias a la hora de desalojar la plaza de Rabaa al dawiya en El Cairo. Fue una de las series más vistas en la plataforma Shahid en 2021, aunque pasó desapercibida en España.
Otra de las grandes industrias de ficción que disfrutan mucho los marroquíes son las turcas, aunque en ocasiones, especialmente en las series con carácter histórico, se acusa al país de falsear los hechos ocurridos en la época otomana. En algunos casos, como en 2018, la tensión política alcanzó tanta intensidad que la cadena MBC suspendió la proyección de todas las series turcas que tenía en su haber, tanto las que ya se estaban emitiendo como las que estaban previstas.
Algo parecido sucedió con la serie “Mamalik Al Nar”, que en su día fue criticada por su falta de rigor histórico. En cualquier caso, las series turcas siguen causando fascinación, y eso es algo que España tiene en común con Marruecos. A esto ha contribuido el hecho de que estas series están respaldadas por una buena inversión, lo que incide directamente en su calidad, ya que en muchas ocasiones la producción poco tiene que envidiar a cualquiera internacional de carácter europeo.

Series más transgresoras
En cuanto a las críticas, algunos sectores más conservadores señalan que algunas de las series contribuyen a occidentalizar a la población marroquí. En su día, producciones como “Escuela para señoritas AL Rawabi”, de Netflix, tocaban temas como el machismo, el abuso de las redes sociales, el acoso sexual, el bullying o la corrupción, unos temas en las que los jóvenes árabes cada vez están más comprometidos.
En este sentido, cada vez hay más series que tienen protagonistas femeninas que rompen con los estereotipos del mundo árabe, como la serie “Li La?”, protagonizada por Amina Khalil, que plantea en sus tramas la independencia de las mujeres solteras, o “Salon Zahra”, protagonizada por Nadine Njeim, convertida en la gerente de una peluquería que, en un entorno machista, prohíbe la entrada a hombres.
En Túnez ha sucedido algo parecido con la serie juvenil “Faluya”, donde aparece la realidad de las novatadas, el acoso y el consumo de éxtasis en los institutos. En su día el ministro de Educación tunecino llegó a decir que perjudicaba “al conjunto de los educadores”, lo que provocó un intenso debate social con partidarios de retirar la producción de la parrilla o seguir emitiendo los capítulos, lo que finalmente ocurrió.
En cuanto a las series de televisión marroquíes más progresistas también destaca “Kayna Duruf” que, con picos de audiencia que superaban el 32%, contaba la vida de las presas que salen de la cárcel y sus dificultades para reisentarse en la sociedad. La serie recibió excelentes críticas y numerosos halagos en las redes sociales, donde la sociedad expresa sus gustos y deseos.
De momento, muchas de las series marroquíes han logrado conectar con los jóvenes a través del humor y la nostalgia, dos armas poderosas que les hacen sentirse cada vez más apegados a su tierra, y orgullosos de su cultura y su historia. En este sentido, desde la Sociedad Nacional de Radiodifusión y de Televisión marroquí se sienten orgullosos de que el 100% de la parrilla sea de producción nacional, un hito como servicio público.
Por ahora, sentarse con la familia a disfrutar de una buena serie de ficción es uno de los pasatiempos preferidos de los marroquíes, especialmente en el Ramadán, tras la comida que rompe el ayuno hecho durante el día. Comedias, románticas, históricas o transgresoras, a través del canal público o de las plataformas… todas ellas cuentan historias cotidianas, lo que las convierte en muchos casos en las nuevas crónicas de lo que ocurre en una sociedad cada vez más moderna y transgresora.







