Jazzablanca o cómo disfrutar de Casablanca en clave musical
Jazzablanca es un festival que llena la ciudad de Casablanca de música en directo, artistas locales y extranjeros, más o menos conocidos, y los acordes que tienen su origen en el jazz y hoy se abren a otros ritmos del planeta.
El festival de Jazzablanca nació en 2006 y siempre fue una propuesta con vocación de permanencia. En esta primera edición contó con la participación de artistas como Lucky Peterson, Al Jarreau, Billy Paul o Dianne Reeves, pero nada parecía presagiar que se convertiría en un festival del tamaño y prestigio que tiene actualmente.
Desde sus comienzos ha ido creciendo y cambiando de escenario, al tiempo que se consolidaba un formato que lo distingue dentro del panorama musical marroquí. De los primeros conciertos en el Megarama y el Complejo Mohammed V se pasó al hipódromo de Casa-Anfa, manteniendo un formato de entre 6 y 9 días. Después, se fueron añadiendo nuevos escenarios, como el Jazz Club o el situado en la Plaza de las Naciones Unidas, de acceso gratuito, abriéndose así a nuevos públicos. Y de ahí a la 14 edición, que ya se ubicaba en Anfa Park, donde se dispuso un escenario dedicado a los DJs. El aforo pasaba de 2.500 personas a 8.000.

La evolución de este festival también ha sido conceptual, manteniéndose fiel a su origen ligado al jazz pero sin renunciar a una apertura cada vez mayor hacia otros estilos musicales. El soul, el funk, las músicas del mundo o las nuevas corrientes urbanas han ido ganando presencia sin perder el hilo conductor de mostrar al mundo el mejor talento, que es lo que da sentido al cartel. Por este motivo cada edición es diferente, pero todas comparten la filosofía de ofrecer un espacio de encuentro y descubrimiento musical en pleno corazón de Casablanca.
En paralelo a su crecimiento artístico, Jazzablanca también ha reforzado su conexión con la ciudad. Es un evento que se integra en Casablanca y la hace protagonista, proponiendo una forma distinta de aprovechar el espacio público. Y más allá de ser un festival de música, es una cita con la cultura en su más diversa acepción de la palabra.
Una invitación a disfrutar al máximo
El corazón del festival se sitúa en Anfa Park, un gran espacio verde y abierto que permite disfrutar de los conciertos en un entorno cómodo y accesible. Allí se levantan varios escenarios pensados para acoger a un público deseoso de vivir una jornada especial. En el escenario principal se presentan los artistas más populares del cartel, pero también encontramos otro espacio dedicado a propuestas emergentes y una zona donde, además de conciertos, se ofrece restauración, zonas de descanso y actividades complementarias.

La experiencia, por tanto, va más allá de lo musical, con actividades pensadas para disfrutar entre concierto y concierto. Además de la programación, lo que llama la atención de los visitantes es el extraordinario ambiente que se respira y el clima acogedor, con personas de diferentes generaciones. Si buscas un plan más sosegado, no dejes de disfrutar las noches en el Village, más íntimas y con solo dos conciertos por velada, ideales para descubrir artistas emergentes en un formato más cercano y sin masificaciones.
Además, Jazzablanca ha apostado por una programación accesible para todo aquel que le interese la buena música. Algunas actuaciones se desarrollan en espacios públicos y son completamente gratuitas, como las que tienen lugar en la Plaza de las Naciones o en el Parc de la Ligue Arabe. También se organizan actividades paralelas, como talleres y clases magistrales.

La diversidad como seña de identidad
Una de las señas de identidad de Jazzablanca es su apuesta por la diversidad. No se trata solo es un festival en el que apreciar una curiosa mezcla de estilos, sino también una combinación de diferentes lenguajes musicales, adaptados a todo tipo de público. Grandes nombres de la música internacional, como James Blunt, Mika, Nile Rodgers, Ben Harper, UB40, Ibrahim Maalouf, Beth Hart, Francisco Fernando, Gilberto Gil, LP, Asaf Afidan, Kaleo, Rosa Calipso, Morcheeba, Goran Gregovic y Keziah Jones, han pasado por sus escenarios, pero también artistas jóvenes, grupos locales y propuestas difíciles de encasillar. Cada edición busca un equilibrio entre lo conocido y lo inesperado, con la sorpresa como común denominador.
Por otro lado, muchos aplauden el compromiso con el entorno en el que se desarrolla el festival. Aquí se fomenta el transporte sostenible, se gestionan los flujos de público de forma eficiente y se promueve un uso responsable de los recursos. Y a pesar de todo ello, nada interfiere con la calidad artística, pero sí la enmarca en un contexto más consciente y sostenible.
Jazzablanca es, en definitiva, un festival en el que todo gira alrededor del jazz y amplifica su eco hacia otras corrientes musicales. Es un reflejo de Casablanca, una ciudad dinámica, abierta, diversa y en constante transformación. Este encuentro ha sabido construirse paso a paso desde sus orígenes, sin perder el vínculo con el territorio que le vio nacer, pero con el poder de transformarse en el tiempo para satisfacer las demandas de la población. Y así ha llegado a nuestros días, convertido en algo más que una cita musical. Hoy, Jazzablanca es un espacio de encuentro donde la ciudad se mira y se reinventa al compás de cada nota.







