La henna, patrimonio inmaterial de la UNESCO
La henna (también denominada como alheña, arjeña, jena o gena), y los rituales en los que se aplica, han sido considerados como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Utilizada en eventos festivos para atraer a la suerte y embellecer a la persona que la utiliza, la henna simboliza el ciclo de vida de un individuo y en Marruecos está presente en todas las etapas, desde el nacimiento hasta la muerte.
La candidatura de la henna como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO fue defendida por 16 países árabes, incluido Marruecos, quien argumentó que no solo se trata de un elemento muy presente en la vida de los marroquíes, sino también un símbolo cultural por su inspiración amazigh y por todos los ritos tradicionales que la rodean desde tiempos inmemoriales.

Qué es la henna
El árbol de henna, de hojas caducas, crece en regiones cálidas y posee bonitas flores de color blanco y muy aromáticas. Aunque existen pruebas de que la henna comenzó a utilizarse en el neolítico, probablemente como ofrenda para conseguir fertilidad, su uso se intensificó en el antiguo Egipto para proteger a la persona de las malas energías. De hecho, se han encontrado momias egipcias con los dedos de manos y pies teñidos con henna, ya que se consideraba que de esta manera se facilitaba al difunto un buen viaje a la vida eterna.
En Marruecos, las hojas de henna, que se cosechan dos veces al año, son muy utilizadas tanto con fines estéticos como medicinales. Además, se considera que los tatuajes atraen a la buena suerte y su tinte se usa también en artesanía, especialmente en las poblaciones bereberes.
Para realizar la pasta de henna las hojas se secan y luego se muelen para transformarlas en un polvo que, al ser mezclado con un líquido, se convierte en una pasta. Los ingredientes y las técnicas utilizadas varían en función de la zona y el uso que se le vaya a dar. De igual manera, cada familia tiene un ritual propio de cantos, poemas o proverbios relacionados con la henna, que son repetidos de generación en generación mediante la observación directa.

La henna en Marruecos
En Marruecos, la henna se cultiva, principalmente, en las provincias de Tinghir y Errachidia, donde se producen anualmente casi 700 toneladas, que después son comercializadas en todo el país. En los zocos se puede encontrar empaquetada en pequeñas bolsitas y a granel, y también hojas secas y listas para ser machacadas.
Quienes utilizaron este producto por primera vez fueron las comunidades bereberes, principalmente en bodas y nacimientos. Actualmente, la henna no solo se usa a modo de adorno, sino también para evitar desgracias, para prevenir la infertilidad, estar más sano, o para conseguir una buena cosecha o un parto más sencillo, entre otras creencias.
El diseño del tatuaje de henna varía de una población a otra. Mientras que en las zonas rurales es habitual ver a mujeres con la palma de las manos y las plantas de los pies totalmente teñidos, en el norte se ven pequeños y delicados diseños florales, mientras que las poblaciones del sur apuestan por patrones más grandes y originales.
En cuanto a los diferentes tipos de henna, en Errachidia se cultiva la henna filaliya, mientras que en el sur es más común la henna sussiya. Por su parte, la henna drawiya, considerada la de mejor calidad de Marruecos, es propia del valle del Drâa.
Fines estéticos
La henna, cuyo nombre científico es Lawsonia Enermis, tiene fines estéticos. El más común son los tatuajes en la piel. Para ello, el polvo procedente de moler de las hojas secas de henna, de color verdoso, se mezcla con agua tibia, limón, agua de rosas o incluso té, lo que ofrece como resultado una pasta espesa y muy aromática. Una vez que se aplica sobre la piel hay que dejarla secar antes de retirarla y observar que ha dado lugar a un hermoso tono anaranjado o rojizo, que durará en función de la exposición de la zona y la calidad de la henna.
Lo habitual es que sea utilizada en la piel, pero también se aplica en el cabello. Mezclada con aceites naturales de otras plantas se unta en el pelo y le aporta un extra de suavidad para un rápido desenredo, al tiempo que se consigue evitar el encrespamiento, y le da brillo, volumen y cuerpo.
También hay quien asegura que equilibra el pH del cuerpo cabelludo, lo que contribuye a disminuir la caspa y frena la caída del cabello. Y como recubre la cutícula capilar, mantiene el pelo más hidratado, lo que resulta especialmente beneficioso en pelo rizado.
La henna es una alternativa natural más segura e inocua que los tintes sintéticos, por lo que cada vez más personas la utilizan para teñirse el cabello de colores rojizos y ocres, que pueden ser más o menos intensos dependiendo de la tonalidad de la base del cabello. En personas rubias, el cobrizo es más anaranjado y llamativo, mientras que las personas morenas o castañas obtienen un tono cobrizo más sutil, a modo de reflejos caobas, que son más visibles cuando el sol incide directamente sobre el pelo.
Usos relacionados con la salud
En la antigüedad, la henna se utilizó para refrigerar el cuerpo por sus propiedades refrescantes. De esta manera, los pueblos bereberes se protegían de los rayos solares, aunque también era usada para bajar la fiebre, para rebajar los síntomas de la insolación y para disminuir el dolor de quemaduras y raspaduras.
Por otro lado, la henna tradicionalmente se ha utilizado también como antimicótico para evitar la presencia de hongos en la piel, al tiempo que se usa para ahuyentar los insectos y conservar cuero y telas. Otro de sus usos es para quitar los dolores de cabeza -si se mezcla con vinagre y se pone en las sienes- y las molestias musculares, por sus propiedades antiinflamatorias. Dicen los más mayores que, si sientes tensión en los músculos o has sufrido contusiones, solo debes aplicar el jugo de sus hojas para sentir alivio.
También hay quien dice que la henna, tomada en infusiones, sirve para tratar cálculos renales, diarrea, úlceras, ictericia, pies de atleta o tiña. En cataplasmas se utiliza para eccemas, abscesos y piel agrietada, y si se usa con mantequilla o aceite de oliva sirve para tratar las quemaduras. Otras personas la aplican para hacer más fuertes las uñas. En este caso, solo hay que beber el agua en la que se han dejado a remojo las hojas de henna durante toda la noche, y repetir el tratamiento durante diez días. Además, hay personas que utilizan las infusiones de las hojas de henna como remedio natural si los ojos amanecen con muchas legañas.
Símbolo de prosperidad y buena suerte
Aunque algunos musulmanes se aplican henna para teñir su pelo, cejas o barba, lo normal es que sean las mujeres las que sigan el rito de la henna para sentirse más guapas, pero más allá de los motivos estéticos, la henna se utiliza como símbolo de prosperidad y para alejar a los malos espíritus. Es por ello que cuando una joven va a contraer matrimonio se pintan sus manos y pies en la llamada “noche de la henna”, una ceremonia en la que la novia es acompañada por las amigas y familiares que aún no se han casado.
En estos momentos previos a la ceremonia, la neqacha se encarga de aplicar la henna a la novia en manos, antebrazos y pies, con diseños muy elaborados, mientras que las invitadas llevan diseños menos llamativos que la novia.
Pero no solo en las bodas se aplica esta tradición. En las ceremonias de la circuncisión masculina, la henna se aplica tanto al niño como a sus familiares más próximos. Por su parte, en la fiesta del cordero también es habitual que las mujeres luzcan sus bonitos diseños en manos y pies.

La henna como atractivo turístico
Muchas de las personas que acuden a Marruecos deciden hacerse un tatuaje con henna. En muchas ciudades como Fez o Marrakech existen lugares donde poder realizarlo. Habitualmente el tatuaje lo realizan mujeres expertas. Una de sus grandes ventajas es que podrás elegir el patrón con el que quieras adornarte, que será único, ya que, al ser realizados a pulso, no hay dos tatuajes completamente iguales.
Por todos sus usos y su valor tradicional, la henna ha sido considerada patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Presente en todas las etapas de la vida, especialmente en rituales como bodas y nacimientos, se utiliza tanto para embellecer el cuerpo como para proteger la salud y atraer la buena suerte. Este arte ancestral, con raíces bereberes, es también un atractivo turístico en Marruecos, donde los rituales de gran simbolismo se transmiten de generación en generación.







