Grand Taxi de Marruecos: el icónico taxi que se resiste al cambio
El Grand Taxi de Marruecos es mucho más que un medio de transporte. Presente en todas las grandes ciudades, la mayoría de estos taxis pertenecen al modelo Mercedes 240D. Muchos de ellos tienen más de medio siglo y millones de kilómetros rodados, y pese a que el Gobierno ha impulsado subvenciones para renovarlos, los taxistas de Marruecos prefieren seguir fiándose del coche que han conducido toda su vida.
Grand Taxis de Marruecos
Los Grand Taxis de Marruecos, en su mayoría de la marca Mercedes Benz, son más grandes que los Petit Taxis, que suelen ser más humildes y tener un equipamiento más modesto. Tienen siete plazas y un amplio maletero para llevar el equipaje o cualquier carga que el pasajero quiera trasladar. Pero también es cierto que, aunque el equipamiento es de alta gama y son coches amplios y muy bien cuidados por los taxistas, los kilómetros recorridos y el paso del tiempo hacen que el coche tenga una presencia algo deslucida.
Mientras que los petit taxis están destinados exclusivamente a trayectos urbanos, los grand taxis pueden cubrir cualquier recorrido, siendo especialmente solicitados por grupos de más de cuatro personas o por pasajeros que necesitan trasladarse de una ciudad a otra. Los taxistas siempre suelen estar dispuestos a estos trayectos de media distancia, ya que les sale muy rentable.
Son coches perfectos para afrontar tramos de carretera exigentes, como pueden ser las vías de montaña. En las grandes ciudades no es difícil encontrarlos en las paradas de taxis, pero en las poblaciones pequeñas basta con preguntar a alguna persona local, que enseguida te dará un número de teléfono al que llamar o te dirá a dónde debes dirigirte para conseguir este servicio.
En ocasiones, si los desplazamientos no son especialmente grandes, es habitual que el taxista te proponga esperar hasta encontrar a otra persona para compartir trayecto y así dividir el coste total del viaje entre los pasajeros y poder ahorrarte unos cuantos dírhams.
Sumando años de servicio
Algunos Grand Taxis llevan varias décadas en servicio, y son capaces de cubrir hasta 500 kilómetros diarios, tal y como se refleja en el spot que Mercedes rodó en Essaouira, protagonizado por el taxista Mohamed El Bacha, orgulloso conductor de un Mercedes-Benz 240D.
“Desde niño siempre que quería ser taxista. Estar a los mandos de un coche era un símbolo de libertad e independencia”, afirma en el anuncio. Su padre le pagó el permiso de conducir a los 17 años, y cuando tuvo experiencia al volante solicitó su licencia de taxi. Adquirió su Mercedes en 1991, arregló los restos de óxido que el mar había dejado en puertas y maletero, y pasó a conducirlo seis días por semana, descansando todos los viernes en familia.
Con él hace servicios de hasta 1.400 kilómetros, hasta Agadir o Marrakech. No sabe cuántos kilómetros tiene el coche, porque el cuentakilómetros dejó de funcionar hace años, pero intuye que son ya varios millones. Lo mejor es que el coche sigue funcionando perfectamente con el motor original, superando pruebas como el calor del desierto, que hace que otros vehículos terminen con el radiador reventado. Pero el suyo no, tal y como deja reflejado en el anuncio.
Mohamed, y muchos de sus compañeros taxistas, no contemplan cambiar su vehículo, pese a la subvención de casi 8.000 euros y las condiciones ventajosas que ofrece el Gobierno a quienes se animen a sustituir su taxi. Para ellos, es mejor contar con un coche económico, que gasta solo siete litros cada 100 kilómetros, y sobre todo fiable. Un coche que nunca les ha fallado en todos sus años de servicio y que tiene un mantenimiento relativamente barato para esos pequeños ajustes que surgen de vez en cuando.
La confianza de que su coche no les va a dejar tirados se une al hecho de que es muy fácil encontrar recambios de estos vehículos. Ciudades como Fez o Rabat están llenas de talleres con piezas originales o intercambiables con otros modelos de Mercedes, como las series 200, 250 o 300. Esto hace que los arreglos sean fáciles y, sobre todo, económicos.
Experiencia… e ingenio
En cualquier caso, la imaginación y el ingenio de los marroquíes siempre juega a su favor. Si no tienen a mano un tirador para la puerta, bastará con poner una cuerda que cumpla su función. De igual manera, si hay un fallo en la correa de transmisión, el coche se llenará de piedras para estabilizarlo y así poder recorrer los kilómetros que les separan de un taller, con la seguridad de que el vehículo no estará fuera de servicio más de medio día.
Mohamed El Bacha tiene una gran experiencia al mando de su Mercedes. Muchos de sus compañeros le consultan sobre mecánica, pero nadie se atreve a preguntarle si puede conducir su coche, porque ya sabe que obtendrá una respuesta negativa. “No podría dormir esa noche si me atreviese a prestarlo”, afirma.
Antes de cada viaje, el taxista comprueba el nivel del refrigerante y el aceite, así como la suspensión, los frenos y el motor de su vehículo. Pero realmente es su oído el que le avisará si el coche funciona mal, porque no sonará como siempre. “Es mi primer coche y será el último”, afirma orgulloso Mohamed en el anuncio que protagonizó para Mercedes. Y como no contempla venderlo, su hijo ya está preparado para tomar el relevo generacional y hacerse cargo del negocio.

Sostenibilidad frente a confianza
Más de los 40.000 de los 55.000 taxis que existen en el país son Mercedes 240D. Solo en Casablanca hay más de 8.000 Grand Taxis, casi todos de esta marca. Transportan diariamente a unas 100.000 personas y son el sustento de más de 36.000 familias.
Si les preguntan a los taxistas, prácticamente todos responderán que este modelo de Mercedes es el mejor coche que se ha fabricado nunca. Por este motivo, mientras que el Gobierno piensa renovar la flota de Grand Taxis para reducir la contaminación y aumentar la seguridad en carretera a base de subvenciones y mejoras sociales, los taxistas se siguen fieles a su coche de siempre, el que les ha sacado de más de un apuro, en el que pueden confiar.
“Nadie que tenga un Mercedes 240D lo va a querer cambiar por otro coche”, comentan los taxistas. “El Gobierno lo tiene difícil”, sentencian. Y mientras, en medio del tráfico imposible de las grandes ciudades, y en las carreteras de todo el país, incluso en las más inhóspitas, se siguen viendo estos modelos de coche, transportando pasajeros de un punto a otro. Ninguna publicidad podrá ser más eficiente que el amor que transmiten los taxistas marroquíes a sus, muchas veces destartalados pero inquebrantables, coches Mercedes Benz.







