El Aynaoui y Bennani: pasado y futuro del tenis marroquí
El tenis marroquí se escribe con dos nombres propios que engloban el pasado, presente y futuro de este deporte en Marruecos: Younes El Aynaoui y Reda Bennani. Sus carreras están separadas por casi 40 años de diferencia, y mientras que al primero se le recuerda como el mejor tenista marroquí de todos los tiempos, al segundo se le empieza a conocer como la gran promesa de un deporte que, pese a ser minoritario, cada vez despiertas mayor interés en Marruecos.
Younes El Aynaoui
Younes El Aynaoui nació en 1971 en Rabat, de madre francesa y padre marroquí, y enseguida destacó por sus dotes con la raqueta. Con 15 años, cuando estudiaba en el Lycée Descartes, tomó la decisión de dedicarse al tenis profesional y solo tres años más tarde se trasladaba a Burdeos y posteriormente a Florida (EE.UU) para continuar con su formación tenística.
Impresionaba con su altura de más de 1,90 metros y su capacidad de esfuerzo y espíritu de lucha. Era conocido por su insuperable servicio, enviando la bola a su adversario a más de 205 kilómetros de hora, y su espectacular golpe de derecha.
En su carrera llegó tan alto como no lo había hecho ningún tenista marroquí hasta el momento. Ganó cinco torneos ATP, cuatro de ellos en tierra batida. En Grand Slam, llegó a cuartos de final en Australia y EE.UU. y en 2003 alcanzó el puesto 14 en el ranking ATP. Además, hizo un destacado papel junto con su compatriota, Hicham Arazi, en la Copa Davis.
En el Open de Australia de 2003 jugó el quinto set más largo de la historia frente a Andy Roddick en los cuartos de final, que acabó 21-19 a favor de su adversario. El famoso tenista estadounidense John McEnroe dijo al respecto que había presenciado “el mejor juego que he visto en mi vida”.
Y a pesar de que se retiró como consecuencia de sus lesiones en 2008, con unas ganancias estimadas de más de 4 millones de dólares a lo largo de su carrera, protagonizó varios regresos, muy aplaudidos por su afición. El último torneo en el que participó fue en Manama (Baréin), donde ganó los dos partidos de la clasificación y el primer partido, lo que le convirtió, a sus 45 años, en el jugador más veterano con ránking ATP.
Una leyenda por méritos propios
En 2003, Younes El Aynaoui fue elegido como “modelo a seguir por la sociedad” en una encuesta que el diario marroquí L’Economiste hizo a sus lectores. El tenista, que siempre ha contado con un gran cariño del pueblo marroquí, se situó por delante de otras personalidades, entre las que se encontraban políticos y deportistas de gran carisma.
En su retirada, Younes El Aynaoui ya era considerado una leyenda en su país. Recibió la Medalla de Oro de manos del rey Mohammed VI, el más alto honor al que puede aspirar un deportista en Marruecos, y se dio su nombre a la pista central del Real Club de Tenis de Casablanca.
Cuando le hablaban de una posible vuelta, El Aynaoui argumentaba con naturalidad que, a pesar de que el tenis le gustaba muchísimo y no le daba ninguna pereza entrenar diariamente ni jugar partidos, cada vez le costaba más alejarse de su mujer y sus tres hijos. Quería verlos crecer, lo que era incompatible con un alto nivel profesional.
El hecho de que el jugador hablara árabe, francés, inglés, español, italiano y portugués le facilitó una segunda vida profesional tras su retirada de las canchas. Ha seguido jugando en torneos veteranos y ha dirigido el Nancy Tennis Classic, un torneo de leyendas del tenis mundial de carácter benéfico cuyo objetivo es ayudar a la investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) y donar fondos la asociación “Les Amis de Charles”, que lucha contra esta enfermedad.
El Aynaoui también se ha convertido en entrenador del atípico jugador francés Hugo Gaston, quien a sus 22 años combina momentos de gloria con otros de apatía, desapareciendo de la primera plana del tenis mundial. Preguntado por alguno de sus tenistas favoritos, El Aynaoui cita a Nadal y a Federer, aludiendo a que “son dos excepcionales jugadores, además de buenas personas. Cada uno con un estilo diferente de juego”.
Del mismo modo, cuando se le consulta por qué Marruecos no tiene a ningún tenista en la élite, señala que en su país es todavía un deporte para gente pudiente, pero que cada vez está más de moda, lo que ofrece la oportunidad de poder practicarlo a cada vez más jóvenes. Y algo parece estar empezando a cambiar, al menos si se mira al que ya se considera la más joven promesa del tenis marroquí, el jovencísimo Reda Bennani, quien está comenzando a seguir la estela de El Aynaoui en las pistas internacionales.
Reda Bennani, el futuro del tenis marroquí
Reda Bennani, nacido en Casablanca, es uno de los tenistas más destacados de su país, a pesar de contar solo con 16 años. Tras ganar varios partidos y conseguir ser el 31 mejor tenista del mundo en categoría junior, enfrentándose a jugadores hasta dos años mayor que él, ha dado el salto al circuito ATP, demostrando ser un diamante en bruto.
Su superficie favorita es la tierra batida y en ella se ha convertido en el mejor jugador de su generación. Dice quien le conoce que tiene todo para pasar a ocupar los grandes titulares del tenis en los próximos años por su gran proyección, lo que hizo que los organizadores del Master 1000 español le dieran una oportunidad de darse a conocer al mundo, convirtiéndole en el jugador más joven en jugar un torneo de estas características.
“Es un gran honor y un privilegio para mí ser invitado a jugar el Mutua Madrid Open, uno de los torneos más prestigiosos, con apenas 16 años”, apuntaba Bennani, quien siempre ha mostrado su interés por ofrecer su mejor nivel para que la comunidad árabe que tanto le apoya pudieran mostrarse orgullosos. “Este es el principio de una carrera profesional en la que no me pongo límites”, comentaba a los periodistas.
Y es que, tras varios años sin ningún tenista marroquí en la élite mundial, Bennani se ha convertido en la gran esperanza de Marruecos en este deporte. Una joven estrella con grandes expectativas, tal y como señala el gran porcentaje de partidos ganados en este año.
Aunque el joven marroquí no es muy alto, sabe sacar un excelente rendimiento a su juego, especialmente a su gran derecha desde fondo de la pista y la rapidez de sus piernas. Los expertos consideran, además, que es un deportista con un gran instinto, ya que saber intuir donde se desarrollará la jugada.
El objetivo de Reda Bennani, la gran promesa del tenis marroquí, está claro: colocar el nombre de Marruecos en lo más alto del mapa tenístico mundial, como ya lo hizo Younes El Aynaoui, que en su día llegó a ser el número 14 mundial y que todavía hoy, ya retirado, sus compatriotas recuerdan con un enorme cariño. Algo que el tenista considera “su mejor victoria”.







