Asociación Hanan de Tetuán, 55 años contra la discapacidad
La asociación Hanan es conocida en todo Marruecos. Situada en Tetuán, lleva 55 años dedicada a los niños con toda clase de discapacidad, promoviendo no solo sus derechos, sino también su integración en el sistema educativo, en el deporte y en la sociedad, lo que la ha convertido en un referente en la protección de estos menores.
La asociación Hanan fue creada por el médico Abdeslam Bakouri, que pretendía dar respuesta a un grupo de padres que tenían hijos con alguna discapacidad. En 1969, año de su fundación, estos niños crecían bajo la desigualdad. Recluidos en sus casas o en instituciones, no seguían un plan de estudios convencional.
La asociación Hanan se encargó de recordar que estos niños tenían derechos a la hora de integrarse en la sociedad, apoyando que se educaran con el resto del alumnado a través de escuelas asociadas que, gracias a las donaciones, pudieron adaptarse para recibir a niños con problemas de movilidad, visión o audición. “Estamos en total desacuerdo con poner a estos niños en una jaula, apartados del resto de los niños de su edad, lo que constituye una exclusión en toda regla”, señalaba Bakouri.
Cuando la asociación Hanan comenzó a funcionar eran tan solo cinco niños con discapacidad los que se podían atender. El objetivo de los padres era construir un lugar que pudiera acoger a sus hijos, pero a medida que se consiguió financiación Hanan fue mucho más allá, diversificando la atención en centros sanitarios, educativos, sociales y de formación profesional. Unos años más tarde eran varios centenares los niños beneficiarios y más de un centenar de voluntarios los que trabajaban en una asociación que poco a poco se convirtió en el mayor orgullo de Tetuán.

Poderes especiales
“Los niños quieren demostrar que, pese a su capacidad, están capacitados”, comentaba Bakouri. Y para promover su integración social la asociación se centró, en un primer momento, en el mundo del deporte, ya que su fundador había sido presidente del equipo de balonmano Estudiantes de Tetuán y presidente del primer equipo de futbol de la ciudad, el Atlético de Tetuán, en los años 80.
Convencido de que el deporte podría promover la integración social de los niños de la asociación, se creó un equipo de fútbol sala y un torneo, en el que participaban tanto niños con discapacidad como sin ella. Todos los pequeños descubrieron que, jugando con Hanan, nunca se perdía, aunque el marcador indicara lo contrario. Al contrario, comenzó un cambio de mentalidad en la gente y se comenzó a ver en el campo niños no con discapacidad, sino con poderes especiales.
Al fútbol le siguieron otras prácticas deportivas, entre ellas deportes minoritarios como el bádminton o el hockey sobre tierra, con el que Hanan ha conseguido incluso mandar jugadores a los Juegos Olímpicos. En la equitación, por su parte, siempre destacaron los niños con síndrome de Down, que creaban relaciones muy especiales de amistad con los caballos, por lo que la competición siempre se convertía en una oportunidad para jugar con su caballo favorito.
Y llegaron los acuerdos con instituciones y organismos internacionales, como Manos Unidas, y las Comunidades Autónomas de Castilla-La Mancha, País Vasco y Andalucía, en colaboración con la Alianza Internacional Save the Children, así como con el Comité Olímpico Internacional. También se recibió el apoyo de asociaciones deportivas, como el convenio logrado con la Fundación del Real Madrid y su escuela socio-deportiva para niños con discapacidad, o con la escuela del Atlético de Madrid, financiada por la agencia de Cooperación Española.

Contra la desigualdad en las escuelas
Paralelamente también se intentó cesar la desigualdad existente en las escuelas. Por ello, gracias a las donaciones de los socios y a multitud de huchas distribuidas por las farmacias, y el apoyo de grandes benefactores e instituciones marroquíes y extranjeras, la asociación consiguió equipar a diferentes colegios para conseguir aseos, pasillos, aulas e instalaciones sanitarias adaptadas a niños que necesitaban llevar una silla de ruedas, un bastón o un audífono, al tiempo que se dotaba a los menores de todo lo necesario para poder integrarse en la escuela.
Tras una primera fase, hasta 1980, centrada en la protección sanitaria y educativa de niños con discapacidades físicas llegó otra, hasta 1982, en los que la asociación prestó mayor atención a la discapacidad auditiva, física y mental. Y a partir de 1982 se especializó en diferentes campos con la ayuda de médicos que trabajaban en el sector público y privado. Fue entonces cuando se creó una piscina de talasoterapia, salas de rehabilitación y fisioterapia, un aula de atención psicológica, y salas de consulta y de cuidados intensivos. La infraestructura deportiva se abrió a la práctica de otros deportes más allá del fútbol sala, y se crearon campos de baloncesto y balonmano, animando a los niños a practicar otras actividades deportivas como atletismo o natación.

Niños felices
Hoy, los voluntarios de Hanan procuran dar un mejor futuro a los niños que atienden, al tiempo que les proporcionan recursos y actividades para que tengan una infancia feliz. Se les equipan con ropas y zapatos adecuados para el invierno, se les lleva a los parques acuáticos para contemplar espectáculos con delfines, se les proporciona una completa atención médica adaptada a cada una de sus necesidades o se financia la participación en festivales internacionales al grupo teatral de la asociación, entre otros aspectos.
Los niños de Tetuán van felices a Hanan, que ha extendido su lucha por los derechos del niño con discapacidad a todos los niños de Marruecos con necesidades especiales y ha creado un plan de prevención para diagnosticar precozmente posibles discapacidades desde el momento del nacimiento. Equipos de médicos especializados atienden a los padres angustiados cuando se establece el diagnóstico, proporcionando apoyo a lo largo de la infancia de los menores. De esta manera los niños se benefician de las diferentes actividades, como la supervisión psicomotriz, pruebas de diagnóstico oftalmológico o de sesiones de logopedia, entre otras atenciones.
La asociación Hanan siempre ha tenido claro su rumbo: lograr el principio de igualdad de oportunidades. Es pionera en este campo y un orgullo para los marroquíes, hasta tal punto que fue declarada Asociación de Utilidad Pública en 1996. Los padres que en su día pedían un centro especializado para sus hijos vieron cómo el proyecto crecía cada vez más, logrando la integración de los menores en la educación, el deporte y la sociedad. Con el paso del tiempo las leyes recogieron los derechos de los menores con discapacidad y numerosas asociaciones nacionales y extranjeras se unieron en el objetivo común de garantizar una vida digna a estos niños, que hoy pueden afrontar un futuro digno.







