Cultivo del aguacate en Marruecos: el gusto es nuestro
El cultivo del aguacate en Marruecos no deja de crecer porque su demanda sigue aumentando año tras año. Un porcentaje de los aguacates producidos en el país se destina a la exportación, pero con los marroquíes interesados en ponerlos en su mesa, también ha crecido el consumo local.
Demanda de aguacates marroquíes
Marruecos se ha convertido en uno de los países que más produce aguacate, conocido a nivel coloquial como “avoca”. Los inversores internacionales están poniendo grandes cantidades de dinero para aumentar su producción y a los agricultores les resulta rentable dejar atrás otros cultivos, como la fresa o el cacahuete, para invertir en un producto que les está dando una mayor rentabilidad.
La invasión del aguacate en los mercados europeos, dejando atrás al producto cultivado en Turquía, ha tomado especial impulso en países como en Georgia, donde se compra a un precio que ronda los 5 dólares por kilogramo. Fruto de este interés, en la pasada campaña de 2023-2024 Marruecos logró exportar 60 millones de toneladas de aguacate, lo que supone un récord para el país.
Aunque los meses de mayor exportación de aguacates en Marruecos van de febrero a septiembre, lo que supone una extensión de la temporada de consumo, la mayoría de los agricultores marroquíes exportan su cosecha entre febrero y marzo. Algunos de ellos alcanzaron una producción de hasta 30 toneladas por hectárea, una cifra sin precedentes en la zona de influencia mediterránea.
Por otra parte, la superficie destinada a este cultivo ha pasado de casi 1.900 hectáreas a más de 10.000 hectáreas en una década. El aguacate se exporta mayoritariamente a España, Francia, los Países Bajos e Italia. Y, curiosamente, mientras casi toda la producción se exporta a Europa, a los mercados marroquíes también llegan aguacates procedentes de Sudáfrica, Brasil y Kenia, y en menor medida España.
Variedades más consumidas
Tras las más de 60.000 toneladas de aguacates exportadas en 2023, se espera que en la campaña 2024-2025 la cifra alcance las 90.000 toneladas, ya que la exportación está creciendo a un ritmo del 30% anual, en parte porque el aumento de la superficie destinada a su cultivo ha crecido un 15%. En este sentido, se espera un ligero descenso a medida que se vayan reduciendo los terrenos para nuevas plantaciones.
Prácticamente el 90% de los aguacates que se cultivan en el país son de la variedad Hass, que es no solo la que más se exporta, sino también la que se queda mayoritariamente en Marruecos, porque es la que mayor demanda tiene entre los consumidores locales. Se trata de un aguacate de piel muy gruesa, que se conserva en buen estado durante mucho tiempo en el almacén. De ahí su éxito.
Le siguen las exportaciones de las variedades Fuerte, Zutano, Lamb Hass y Bacon, por este orden. Las variedades Fuerte y Zutano, de piel más fina, también se pueden encontrar en el mercado laboral. Todas ellas son perfectas para ser utilizadas en las diferentes recetas marroquíes que utilizan este ingrediente, cada vez más presentes en los hogares. El batido de aguacate y plátano marroquí, por ejemplo, es uno de los preferidos por la población local y los visitantes de Marruecos. Se puede encontrar en lugares como la plaza de Jemaaa el Fna de Marrakech. Solo hay que pedirlo por el nombre que aquí se conoce: lâvôkâ.
Marruecos y el estrés hídrico
Frente al éxito del aguacate marroquí, han comenzado a surgir, sin embargo, las primeras voces críticas acerca del cultivo del conocido como “oro verde” en las costas del país, desde Larache hasta Rabat. Estas zonas, templadas en invierno, acogen el 80% de la producción nacional, pero en los últimos años ha surgido un problema que se acrecienta con el paso del tiempo: la falta de agua.
Marruecos es un país que sufre de estrés hídrico y se da la circunstancia de que el cultivo del aguacate, al igual que sucede con los cítricos o el tomate, necesita mucha agua. Los árboles del aguacate se riegan dos veces diarias y, dependiendo de las condiciones climáticas de la temporada y el tipo de suelo, con más o menos capacidad de drenaje, el riego de los árboles se debe mantener desde media hora a una hora, de manera continuada.
Con el cambio climático, los expertos se preguntan si se puede seguir manteniendo el ritmo de la producción, y ya han comenzado a escucharse las voces que señalan que el agua subterránea se va a agotar en las regiones donde su cultivo es mayoritario.
En este sentido, hay quien propone desarrollar un sistema de raíces para que el árbol no necesite tanto riego, y el cultivo del aguacate pueda seguir siendo el sustento de miles de campesinos en el mundo rural. Con el aumento de las sequías, las propuestas están encima de la mesa, pero aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto.
Mientras se establece qué se puede hacer en los últimos años, los agricultores marroquís y los grupos inversionistas siguen viviendo su época dorada en cuanto al cultivo del aguacate se refiere. El suelo destinado a la producción no deja de aumentar, como tampoco lo hace la demanda de aguacate, un producto cada vez más consumido en los hogares, tanto dentro como fuera del país.







