Foro Tarab Al Ala y el legado milenario de música andalusí
La música que se escuchaba en los palacios, zocos y medinas de Al-Ándalus aún sigue viva. Esas melodías, que durante siglos fueron el reflejo del sentir de los moriscos, no desaparecieron con el paso del tiempo. Simplemente cruzaron el mar y echaron raíces al otro lado del Estrecho. Hoy, agrupaciones como Foro Tarab Al Ala recogen ese legado milenario y lo devuelven al mundo en forma de arte vivo.
La música andalusí, cultivada y refinada en las cortes de Al-Ándalus, encontró en Marruecos su refugio tras la caída del Reino de Granada y la derrota de Abén Humeya en las revueltas moriscas en La Alpujarra. Aquellos exiliados, conocidos hoy como moriscos, no solo se llevaron consigo su lengua, saberes y costumbres, sino también un repertorio musical que ha sobrevivido gracias a la transmisión oral, a la pasión de los intérpretes a lo largo de los siglos y a la labor de recuperación posterior de músicos e investigadores.
El coro marroquí Tarab Al Ala es uno de los depositarios de la música de Al-Ándalus que pervive en Marruecos. Su música se apoya en nawbas de compleja arquitectura y cada nawba es un viaje sonoro que recorre distintas emociones y estados de ánimo a través de ritmos y versos, constituyendo el corazón de la música andalusí, tal y como se ha conservado en el Magreb.
Una experiencia que trasciende lo sonoro
La agrupación musical Foro Tarab Al Ala nace en el seno de la Fundación Grupal Internacional de los Moriscos con la misión de mantener viva la herencia cultural de los descendientes de Al-Ándalus. Registrada en Rabat, esta fundación centra su labor en la difusión y protección del patrimonio histórico y artístico morisco, entendiendo la música como un vehículo de memoria, identidad y diálogo intercultural.
Los miembros de la agrupación, que son al mismo tiempo instrumentistas y cantores, interpretan las nawbas siguiendo estructuras tradicionales codificadas desde hace siglos. Cada nawba se compone de cinco secciones llamadas mawaizine, que se desarrollan aumentando paulatinamente la intensidad rítmica. Dentro de cada una de estas partes se interpretan piezas individuales llamadas mizane, iniciadas por movimientos lentos llamados mouwassaa, que evolucionan hacia las partes más rápidas conocidas como mahzouz y las de un ritmo trepidante, conocidas como insiraf.
Esta estructura no solo obedece a una lógica musical, sino también emocional. Se pretende guiar al oyente en su viaje interior, en el que cada pasaje despierta sensaciones distintas, desde la melancolía hasta la exaltación. Fragmentos instrumentales como la touchiya o improvisaciones vocales e instrumentales se intercalan para dar fluidez al conjunto.
El resultado es una experiencia que trasciende lo puramente sonoro. Hay que tener en cuenta que la ejecución de una nawba completa puede durar varias horas que, sin embargo, no se hacen pesadas, ya que combina partes vocales, momentos instrumentales, poesía cantada y otras secciones improvisadas. Las letras, extraídas de géneros como el muwashah o el zéjel, abordan temas religiosos, amorosos o filosóficos, y son interpretadas en árabe clásico o dialectal, pero siempre bajo el denominador común de un profundo sentido poético.
Cantar para no olvidar la historia compartida
La Fundación Grupal Internacional de los Moriscos no se limita exclusivamente al aspecto puramente musical. Su labor incluye investigaciones, publicaciones, exposiciones y encuentros que buscan difundir el legado morisco en todas sus facetas, desde la arquitectura a la gastronomía, pasando por la literatura. En todos estos ámbitos, el objetivo es recordar la riqueza cultural de una comunidad que, pese a la persecución y el exilio, supo conservar su identidad.
Por otro lado, la fundación también promueve la creación de redes entre las comunidades moriscas del norte de África, Europa y otras regiones del mundo, bajo el interés por fomentar el diálogo y la convivencia entre culturas. Desde ese compromiso, Foro Tarab Al Ala representa una forma de tender puentes a través de la música, rescatando un patrimonio que, sin estas iniciativas, correría el riesgo de desaparecer.
En cada interpretación, en cada verso entonado o en cada cuerda pulsada, la Agrupación Foro Tarab Al Ala evoca siglos de historia compartida bajo las premisas de la tolerancia y la comprensión. Sus conciertos, más allá de espectáculos musicales, son actos de reivindicación cultural, espacios donde la memoria se transforma en sonido para preservar una tradición, revitalizándola, expandiéndola y proyectándola hacia el futuro. El resultado pretende la construcción de un futuro de unión y armonía para todos.
De esta manera, y gracias a estas iniciativas, la música andalusí sigue latiendo entre quienes la interpretan, la sienten y la comparten, recordándonos que la cultura no entiende de fronteras ni tiempo. Es reconocer una historia común, un puente entre dos orillas, y la constatación de que hay melodías que no se olvidan, sino que, simplemente, esperan el momento para ser escuchadas de nuevo.







