Marrakech de noche: mucho por vivir todavía
Cuando cae la noche en Marrakech, la ciudad se transforma. La luz tenue de las farolas se mezcla con el resplandor de las velas en los patios. Las terrazas se llenan de vida y la música y los olores marcan el ritmo de una de las ciudades más vibrantes de Marruecos.
La ciudad ofrece un amplio abanico de propuestas, aptas para todos los gustos. Las posibilidades son infinitas: desde cenas con espectáculo, a un cóctel en una azotea con vistas, pasando por discotecas, acudir a un hammam con horario nocturno o a galerías de arte que abren sus puertas hasta bien entrada la noche.
Marrakech ofrece una vida nocturna tan diversa como su cultura, capaz de conquistar tanto a quienes buscan experiencias exclusivas como a quienes prefieren la autenticidad de lo local. No importa si se prefieres el bullicio de una pista de baile o la calma de una actividad bajo las estrellas. En esta ciudad, tras el ajetreo diario, la noche siempre tiene la última palabra, porque es cuando Marrakech despliega su alma más seductora.
Cócteles y terrazas con vistas
La noche en Marrakech arranca en las alturas. Kabana es uno de los rooftops más animados de la ciudad. Considerado el punto de encuentro más alto de la medina, aquí se sirven cócteles mientras suena música con DJ en directo los fines de semana y se disfrutan de unas preciosas vistas de la Koutoubia. El ambiente es moderno, relajado y con toques bohemios y cosmopolitas.
A pocos pasos de este local, el Rooftop Bar Marrakech DarDar ofrece una experiencia elegante y tranquila, perfecta para ver el atardecer con vistas de la ciudad y dejarse envolver por ritmos gnawa o chill-out en noches especiales. Los sabores mas tradicionales se combinan con un toque de creatividad internacional y existe la posibilidad de disfrutar de exquisitos vinos locales.
En Gueliz, la parte nueva de la ciudad, Baromètre es el escenario perfecto para quienes prefieren los interiores más sofisticados y los cócteles de autor. Considerada una de las coctelerías más sofisticadas de Marruecos, su equipo prepara cada noche combinaciones exclusivas, que se unen a los cócteles clásicos, reinterpretados en función de la ocasión y acompañados de platos con un perfecto maridaje. Innovación en estado puro.
En la misma zona, Otto propone una alternativa más desenfadada en su terraza, donde los visitantes pueden sumergirse en la magia del cielo nocturno de Marrakech y disfrutar de sus incomparables vistas. Con una exquisita carta mediterránea y su estética minimalista, Otto apuesta por una elegancia discreta. Si lo prefieres, también podrás cenar en su interior, un auténtico santuario de tonos claros, iluminación sutil a la luz de las velas y una serena sofisticación de diseño contemporáneo, donde cada detalle está cuidado para crear un ambiente íntimo, ideal para convertir una cena romántica en un recuerdo inolvidable.
Por el contrario, si lo que buscas es disfrutar de una puesta de sol inolvidable sobre los tejados de la ciudad en un lugar acogedor e igual de auténtico, Kosybar es el establecimiento perfecto. Situado a medio camino entre el palacio de Bahía y el Palacio El Badi, desde los cómodos asientos de su terraza puedes disfrutar de cocina internacional y marroquí, o bien saborear un mojito o un vino local.
Cenas con espectáculo incluido
Quien quiera combinar cena y espectáculo encontrará en Marrakech una amplia oferta que superará sus más altas expectativas. Comptoir Darna, ubicado en Hivernage, es todo un icono de la ciudad y ofrece la posibilidad de disfrutar de disfrutar de una exquisita cena con sabores típicamente marroquíes, espectáculo de danza del vientre y música en directo. Perfecto también para terminar la jornada con una shisha y música en directo de los más prestigiosos DJ’s, y una decoración en rojo y dorado que parece sacada de Las mil y una noches.
Por su parte, y también en el distrito de Hivernage, abre sus puertas Le Lotus Club, que desde 2009 es visita obligada para disfrutar de espectáculos únicos y una experiencia gastronómica inigualable. El local ocupa una villa construida en 1930 y durante la cena los visitantes pueden maravillarse con diferentes actuaciones a manos de artistas de circo, bailarines o los más talentosos músicos y cantantes, en una atmósfera mágica y sofisticada.
En cambio, Nouba, en Agdal, es todo un festival de colores y sabores. Un auténtico viaje sensorial para experimentar una cena de autor inspirada en las cocinas más famosas de todo el mundo. Vendrá acompañada con espectáculo de artistas, bailarines y acróbatas. Cada noche una escena diferente, que puede culminar con los ritmos más vibrantes a cargo de un DJ.
Propuestas alternativas
Para quienes no conciben la noche sin una buena pista de baile, Theatro sigue siendo una de las mejores propuestas de la ciudad. Instalado en un antiguo teatro reconvertido en club, combina sesiones de DJ’s internacionales con espectáculos visuales y performances. Es un local intenso, vibrante y algo excéntrico, pero imposible de olvidar. ¿Te gustaría escuchar la mejor solución de house, hip-hop o afro music? ¡Este es tu lugar! Consulta el calendario de eventos y apunta en tu agenda el plan que más te apetezca.
L’Envers, por su parte,es una propuesta tan hípster como divertida. Aquí se pincha música electrónica underground y se respira un aire internacional. Las paredes son el escaparate perfecto para artistas locales y el ambiente siempre es animado, pues es uno de los locales preferidos por los jóvenes. Encontrarás una amplia selección de cervezas, cócteles y vinos, con música en vivo por DJ’s entregados. Si tienes posibilidad, acude a sus fiestas temáticas de disfraces y tendrás diversión asegurada.
Restaurantes de autor con un sabor único
Entre las propuestas gastronómicas más interesantes se encuentra L’mida, cuyo nombre procede del dialecto marroquí darija. Situado en una pequeña callejuela, muy cerca del barrio de las especias, la propuesta de Omar y Simo, como dueños del local, es reinterpretar la cocina marroquí desde una mirada contemporánea, fruto de los numerosos viajes que han realizado alrededor del mundo.
En este lugar las tradiciones marroquíes se aderezan con el amor de las cosas sencillas y cotidianas. El resultado son platos bien pensados y ejecutados, en un local con mesas de mármol blanco, bancos de color verde y mostaza, y asientos de ratán. Si lo prefieres, también podrás disfrutar de la gastronomía en la azotea, con un dulce aroma a jazmín, en una terraza con vistas de postal a los tejados de la medina que se ha ganado la confianza de los amantes del diseño y el buen comer. Aquí encontrarás platos modernos, sabrosos y saludables, cocinados con productos frescos y de calidad, y culminados con un té a la menta o uno de sus famosos cócteles de frutas.
Visitar M Rooftop by Medina Heritage es una experiencia única. Se trata de un local sobrio y refinado, con una carta internacional y marroquí que apuesta por el producto local y el sabor más auténtico. El restaurante se encuentra en la azotea de Medina Heritage, un edificio en el que puedes ver exposiciones de arte y hacer tus compras. Una experiencia integral en pleno de distrito de Lakssour que te ofrece la posibilidad de probar recetas cocinadas a baja temperatura, lo que permite preservar la calidad de los ingredientes y el sabor de las especias marroquíes. Si eres vegano o necesitas platos sin gluten, aquí encontrarás auténticas delicias, que pueden rematarse con un mojito fresco con menta cultivada en el propio jardín de la azotea.
Noujoum by Izza, por su parte, es una auténtica celebración del arte, la cultura y la gastronomía marroquí. Dentro del Museo de la Medina, este local, con una decoración inspirada en el diseñador Bill Willis, ofrece una cena bajo el cielo estrellado entre esculturas y obras de arte moderno, ya que es restaurante y galería al mismo tiempo.
Este local es ideal para quienes buscan una experiencia diferente y fuera del circuito convencional, y es perfecto para quienes quieren disfrutar de un menú para compartir, con productos locales y sostenibles, procedentes de granjas orgánicas. Son seleccionados por el chef Paul Weaver y ejecutados por el jefe de cocina Ahmad El Hardoum, y lo mejor es acompañarlos por uno de los vinos procedentes de los viñedos locales.
Cultura bajo las estrellas
No toda la noche en Marrakech pasa entre luces y música. Para una velada más sosegada, una excelente opción es visitar un hammam a la caída del sol. Algunos como el Hammam de la Rose permite reservar tratamientos relajantes hasta casi la media noche, con masajes, exfoliaciones y rituales marroquíes que dejan el cuerpo como nuevo y la mente en calma. Al salir te ofrecerán té y dulces para rematar la experiencia.
También puedes aprovechar para realizarte un tatuaje de henna a la caída del sol en el Henna Art Café, a escasos minutos de la plaza de Jemaa El Fna. La pasta se prepara fresca cada mañana con hojas secas de la planta de henna, zumo de limón y azúcar. El local tiene una cafetería donde tomar algo y dos terrazas para relajarse. Puedes empezar la noche compartiendo un tajine o un plato vegano, vegetariano o sin gluten a un precio excelente. Será el preludio ideal de una noche perfecta.
Y ya que el desierto queda muy cerca, puedes aprovechar para visitarlo. Una cena bereber bajo las estrellas en el desierto de Agafay, con música local en directo y la posibilidad de dormir en jaimas de lujo, es una experiencia que no olvidarás mientras vivas.
Arte contemporáneo para acabar el día
Marrakech también muestra su lado más creativo bajo la luz de la luna. Más allá de comprar en los zocos por la noche y disfrutar del ambiente nocturno de la plaza de Jemaa El Fna, Jaal Riad Resort tiene exposiciones de artistas locales que se pueden visitar a la caída del sol. Por su parte, Soufny Art Gallery también mantiene abierta sus puertas hasta bien entrada la noche. Es una magnífica oportunidad para conocer a artistas emergentes marroquíes y africanos.
Marrakech de noche es mucho más que una cena con espectáculo o una discoteca de moda para bailar hasta el amanecer. La ciudad ofrece experiencias para todos los gustos: desde fiestas inolvidables hasta cenas íntimas, pasando por rituales de bienestar y noches estrelladas en el desierto o un brindis sobre los tejados. Lo mejor es dejarse llevar por la energía que surge con fuerza cuando el sol se oculta en la línea del horizonte. Vivir la noche de esta ciudad y olvidarse del reloj hasta ver amanecer, es la auténtica magia.







