Grand Stade Hassan II de Casablanca: tradición y modernidad
El Grand Stade Hassan II de Casablanca, el estadio donde se celebrará la Copa del Mundo de Fútbol en 2030, es mucho más que un estadio. No solo se convertirá en el más grande del mundo, sino que, por su diseño y simbología, pasará a ser la infraestructura deportiva más importante de Marruecos y una de las más destacadas a nivel internacional.

Tradición y modernidad
Una de las características del Grand Stade Hassan II de Casablanca, cuyas obras comenzaron a finales de 2023, será la combinación perfecta entre tradición y modernidad. Para ello, su diseño, elaborado por las firmas Oualolou + Choi y Populous, se ha basado en tres de los símbolos más identificativos de Marruecos: las jaimas, los moussems y el verdor de los oasis.
El techo del estadio será una magnífica celosía de aluminio que imita las jaimas bereberes, las tradicionales construcciones que han sido utilizadas durante siglos por los nómadas del desierto, caracterizadas por su estructura puntiaguda y curvada. De esta manera, el estadio y los alrededores se convertirán en una gran jaima que dará acogida no solo al público presente en el recinto, sino también a quienes paseen por las construcciones aledañas.
El encuentro deportivo se convierte así en un evento social inspirado en los moussems o fiestas populares, donde se reúne la población bajo un motivo de celebración. Pero el recinto que dará acogida al público no solo estará formado por el gran estadio. Bajo la gigantesca jaima también habrá otras infraestructuras menores, como canchas y lugares de encuentro, así como diferentes jardines, que a modo de oasis servirán de punto de unión con la naturaleza de la zona donde ubican las instalaciones, en Benslimane, a 10 kilómetros al este de Casablanca.

El estadio más grande del mundo
El Grand Stade Hassan II de Casablanca ya es, aún sin haberse construido, un recinto de referencia internacional. Extendido a lo largo de 100 hectáreas, se convertirá en el estadio más grande de todo el mundo dedicado al fútbol. Tendrá una tribuna en cada extremo que dará acogida a 29.500 espectadores, mientras que otros 12.000 estarán sentados en cinco niveles de gradas vip. En total, 115.000 espectadores, lo que supera a los 114.000 asientos del estadio Rungrado 1 de Mayo, en Pyongyang (Corea del Norte), y se acerca a los 132.000 espectadores que tiene el estado Narendra Modi, en Ahmedabad (India), donde no se celebran partidos de fútbol, sino de cricket.
Una vez que el estadio esté terminado, en 2028, y antes de que se celebre el Mundial de Fútbol, en sus instalaciones se disputarán partidos locales, al tiempo que servirá como sede de la selección nacional de fútbol de Marruecos. Sin embargo, el sueño de los marroquíes sería que el estadio estuviera designado para celebrar la final de la Copa Mundial de 2030. La última decisión la tiene que tomar la FIFA, que tendrá que decantarse entre este estadio, el Santiago Bernabéu del Real Madrid o el Camp Nou del Barça.
Hace más de una década hubo un proyecto inicial de construir un gran estadio en Casablanca, junto con otros cuatro en Tánger, Marrakech, Fez y Agadir, pero finalmente quedó en nada después de que Sudáfrica fuera elegido como sede del Mundial de Fútbol de 2010.
La posibilidad volvió a retomarse años más tarde, con la clasificación de Marruecos para las semifinales de la Copa Mundial de la FIFA 2022, lo que impulsó a la Real Federación Marroquí de Fútbol a la celebración de grandes eventos futbolísticos internacionales, como la Copa Africana de Naciones de 2025. Finalmente, la decisión de que Marruecos albergara la Copa del Mundo de 2030, junto con España y Portugal, hizo que el proyecto comenzara a hacerse realidad.

Abierto al mundo
Tarik Oualalou es director de diseño y fundador de Oualalou + Choi, la firma francesa afincada en Marruecos encargada de construir el Grand Stade Hassan II de Casablanca. En su opinión, el objetivo de la construcción es que el mundo pueda disfrutar de unas instalaciones que son mucho más que un estadio. “Se trata de un espacio generoso, abierto al mundo y respetuoso con la naturaleza. La encarnación de la gran tradición de la hospitalidad marroquí”, señaló en la presentación del estadio.
Lo que se intenta con este estadio es establecer un simbolismo único, haciendo que el espacio no solo sea funcional, sino también significativo. Se trata, pues, de una apuesta por destacar a Marruecos como referente cultural y social, y presentarle como un país abierto al mundo, con toda una herencia cultural que es capaz de combinarse con la innovación y las más avanzadas técnicas constructivas. Un reflejo de la identidad marroquí que tendrá, además, un gran impacto en el país, dinamizando la economía local y proyectando al mundo una imagen de modernidad y liderazgo. El Grand Stade Hassan II de Casablanca pretende ser un puente entre Europa y África. Más allá de su papel en el Copa del Mundo de fútbol en 2030, su presencia trasciende el deporte y se convierte en un referente internacional, mezclando innovación y tradiciones ancestrales. El proyecto del imponente estadio marroquí ya está en marcha.







