Desierto del Sáhara: un vergel de ida y vuelta
El Sáhara, compartido por varios países, entre ellos Marruecos, es uno de los desiertos más grandes del planeta y uno de los más cálidos del mundo. Resulta difícil imaginarlo de otra manera, pero lo cierto es que todo este terreno inhóspito, hace cientos de miles de años fue un auténtico vergel.
En diferentes periodos desde hace unos 800.000 años al momento actual, en el Sáhara había mucha vegetación, bosques, lagos y un amplio espectro de animales, entre ellos jirafas, antílopes o hipopótamos. Un auténtico vergel, cercano a la descripción del paraíso, que sin embargo se transforma en una zona árida en ciclos que se suceden cada 21.000 años aproximadamente.
La razón del cambio
La alternancia entre el Sáhara desértico y el conocido como Sáhara húmedo se debe a pequeñas variaciones en la órbita terrestre, según aclara un reciente estudio efectuado por científicos de las universidades de Helsinki y Bristol, y publicado en la revista Nature Communications.
Para llegar a esta conclusión los investigadores han empleado modelos climáticos que han permitido identificar los diferentes periodos en los que ha habido un cambio en este ecosistema. A través de estas simulaciones se ha logrado hacer una cronología perfecta de las diferentes fases húmedas y secas del norte de África.
En el centro de las investigaciones se encuentra el movimiento de precesión, que hace referencia al eje de rotación de la Tierra. Así, los investigadores han descubierto que la Tierra se tambalea ligeramente sobre su eje cada 21.000 años aproximadamente. Esta pequeña variación influye en la estacionalidad y en la incidencia del sol sobre la superficie terrestre. Así, la radiación solar que recibe la Tierra en las diferentes estaciones va cambiando, lo que provoca, cada cierto tiempo, veranos más cálidos en el hemisferio norte, y la formación de monzones en el hemisferio sur y, en consecuencia, un aumento de la vegetación, especialmente en la zona del Sáhara.
Son transformaciones cíclicas en las que el Sáhara pasa a ser sabana y posteriormente bosque tras su etapa de desierto, convirtiéndose en un vergel con más de 9 millones de kilómetros cuadrados tras una época árida. Y estos cambios no solo afectan a la vegetación, sino también a los animales, convirtiendo la zona en una especie de corredor que permite el paso de los animales africanos desde el sur del continente a Europa y Asia. Lo mismo que ocurrió, probablemente, con los humanos.
Historia climática
En la historia climática del Sáhara los investigadores distinguen diferentes etapas. Tras un periodo muy frío, hacia el año 10.000 a.C. el clima del Sáhara comenzó a mejorar, en lo que se conoce como gran Húmedo Holocénico. Durante esta fase, la zona se cubrió con abundante vegetación, y se formaron lagos y ríos, algunos permanentes y otros estacionales.
Esta vegetación, acompañada de una temperatura benevolente, hizo que comenzaran a proliferar grupos de elefantes, jirafas, felinos, hienas y muchos otros herbívoros y carnívoros, que cohabitaban en el mismo hábitat con los humanos, que ya tenían desarrollada una sociedad basada en la recolección de cereales y la caza de animales.
Hace 10.000 años, los Homo Sapiens ya tenían características muy parecidas a las de cualquier ser humano actual. Tenían capacidad de abstracción y síntesis, utilizaban herramientas en su beneficio, vivían en pequeñas comunidades y comenzaban a descubrir el arte, dejando su impronta en el interior de las cuevas que habitaban.

De hombres y animales
Resulta curioso observar los dibujos que dejaron los primeros homínidos en el Sáhara, al abrigo de las rocas. Aunque muchos de los grabados descubiertos están a miles de kilómetros de distancia, todos tienen en común la representación de animales, especialmente los grandes herbívoros.
Encontramos trazos geométricos, pero también elefantes, jirafas o antílopes y, solo de vez en cuando algún esbozo de lo que podría ser una figura humana, pero siempre muy esquemática. No se puede distinguir si lo dibujado es un hombre o una mujer, ya que son siluetas muy poco detalladas, probablemente porque la superstición de ver reflejada una figura humana llamaba a la cautela.
Sin embargo, las figuras de los animales, especialmente los antílopes y los bóvidos, están muy detalladas, pero siempre son dibujadas sin paisaje, y con la ausencia del sol, las estrellas, las nubes, la luna o la lluvia. Tampoco aparecen representados otros animales que, aunque se saben que habitaban la zona, nunca fueron dibujados, como los pájaros, los peces y las serpientes.
El Sáhara guarda secretos a lo largo de su historia y hoy, convertido en desierto, solo nos muestra una de sus caras. Es probable que dentro de miles de años el clima del planeta, provocado por una reorientación de su eje, vuelva a cambiar, y lo que hoy es arena, sol y polvo vuelva a transformarse en bosques, lagos y vegetación. Un auténtico vergel de ida y vuelta.







